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Vitamina A.

Pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles (soluble en grasa) es esencial para el organismo.

 

Fuentes y requerimientos.

 

Esta vitamina está presente en los alimentos de origen animal en forma de vitamina A pre-formada y se la llama retinol mientras que en los vegetales aparece como provitamina A, también conocidos como carotenos (o carotenoides) entre los que se destaca el beta caroteno.

Los beta carotenos son pigmentos naturales que se pueden encontrar en frutas y hortalizas de color rojo, naranja y amarillo, o también en vegetales verdes oscuros. El beta-caroteno es una forma química requerida por el cuerpo para la formación de la vitamina A.

Aproximadamente el 80 y 90 % de los ésteres de Retinol se absorben mientras que los beta carotenos lo hacen entre un 40 a 60 %. La mayor parte de la vitamina A, casi el 90% se almacena en el hígado, siendo el resto depositado en los pulmones, riñones y grasa corporal.

En una dieta mixta la mayor parte de la vitamina A proviene de ésteres retinilo contenidos en productos animales. El consumo de entre 5 y 10 g de hígado por día es suficiente para cubrir el requerimiento diario recomendado de esta Y vitamina (A). La anguila, el atún y el arenque contienen entre 0,2 y 0,7 mg de vitamina A cada 100 g y también representan fuentes adecuadas de esta vitamina. Otros tipos de pescado y carne contienen menos de 30 mg/100 gr, lo que significa que no aportan cantidades importantes de vitamina A. La leche, los productos lácteos (en particular el queso) y los huevos aportan una proporción elevada de los requerimientos diarios de vitamina A. En los Estados Unidos y en muchos otros países la leche y los cereales que se consumen con el desayuno suelen estar enriquecidos con vitamina A. Los aceites vegetales y el azúcar también pueden recibir suplementos de vitamina A.

La ingesta recomendada se expresa en equivalentes de la actividad del retinal y oscila entre 0,3 y 0,6 mg para los niños, con valores de 0,7 y 0,9 mg, respectivamente, para las mujeres y los hombres (1 000 mg de equivalentes de la actividad del retinal equivalen aproximadamente a 3 000 UI). Durante el embarazo y la lactancia los requerimientos aumentan porque las concentraciones plasmáticas en los neonatos siempre son menores que en las madres y el uso de vitamina A se incrementa en forma significativa durante el embarazo. Debido a ello, se recomienda un suplemento de 0,7 mg/d durante el embarazo y de 0,6 mg/d durante la lactancia. Las recomendaciones oficiales establecen que no se debe consumir hígado durante el embarazo. De acuerdo con la dieta, el hígado puede contener hasta 2.500 UI de vitamina A/g. Con la ingesta de porciones promedio de 100 g y una tasa de absorción de¡ 45% se podrían absorber más de 100.000 UI en casos extremos.

En embargo, no se ha comprobado en forma equívoca que el consumo de hígado ejerza efectos teratógenos. Las advertencias se basan sobre todo en hallazgos derivados del uso farmacológico del ácido retinoico para el tratamiento del acné grave. Se han publicado informes de abortos y malformaciones asociados con este tratamiento. Como el ácido retinoico no puede metabolizarse a sus formas reducidas (retinal, retinol), no se sabe si estos resultados pueden aplicarse a la vitamina A proveniente de los alimentos. No obstante, como precaución, las mujeres que desean quedar embarazadas y las que cursan primer trimestre del embarazo deben evitar la ingestión de hígado. Fuera del embarazo los efectos tóxicos de las dosis elevadas de vitamina A proveniente de los alimentos no son significativos. Los informes sobre casos de hipervitaminosis A son poco frecuentes y se refieren en forma predominante a niños que han recibido tratamientos farmacológicos. El nivel de máximo consumo tolerable de 3 000 microgramos/d en los adultos.

La deficiencia de vitantina A es mucho más importante. Aunque en las naciones industrializadas la ingesta tiende a superar las recomendaciones, la depleción del depósito hepático puede producirse debido a enfermedades o a dietas vegetarianas insuficientes. En todo el mundo la deficiencia de vitamina A ejerce un impacto enorme: la FAO (Food and Agriculture Organization) considera que hay alrededor de 14 millones de niños con deficiencia de vitamina A y que cada año quedan ciegos hasta 500.000 niños, 60% de los cuales mueren pocos meses después. En los Estados Unidos la deficiencia de vitamina A es la causa principal de ceguera en las personas mayores de 65 años.

La Xeroftalmía o Queratomalacia, trastorno de la córnea debido a una avitaminosis A. En una primera fase, la conjuntiva de la córnea se vuelve seca y se opacifica; más tarde, se forma una mancha grisácea (mancha de Bitot) a nivel de la apertura palpebral, y en último término, en la parte inferior podría llegar a ulcerarse y perforarse si no se administra la vitamina A necesaria. Es un síntoma típico de la deficiencia avanzada, determina que la córnea  se vuelva opaca y necrótica. Sin tratamiento este trastorno conduce a la ceguera.
Los estadios iníciales se caracterizan por un alteración de la adaptación a la oscuridad que suele denominarse ceguera nocturna y que se debe a la deficiencia de vitamina A.
Además pueden observarse cambios en la p¡el y las membranas mucosas que determinan un aumento de la susceptibilidad a las infecciones, en especial en el aparato respiratorio.

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