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Todas las vacunas de varicela disponibles actualmente derivan de la cepa Oka, vacuna de virus vivos atenuados desarrollada inicialmente por Talcaliasi y colaboradores en 1974 en Japón. Esta cepa vacunal fue aislada del líquido de las vesículas de un niño sano de 3 años de edad con varicela, cuyo apellido era Oka. La atenuación de la cepa se realiza con pases seriados a baja temperatura (34 'C) en células de pulmón de embrión humano, fibroblastos de embrión de cobaya (GI?EF) o células diploides humanas (W1-38 y MRC-5). Todas las vacunas aprobadas contienen más de 1.350 unidades formadoras de placas (UFl?) en cada dosis de 0,5 rril.

Se dispone en el mercado mundial de tres preparados vacunales, todos ellos procedentes de la cepa OKA: Varicela Biken; OKA/RIT (Varilríx) (Tabla 7.26) y OKA-Merck (Varivax1) , que difieren entre sí en la elaboración, presentan pequeñas diferencias en las secuencias génicas y en el modo de la conservación de la vacuna. Actualmente, se utiliza la vacuna sistemáticamente en el calendario vacunal en Estados Unidos, Uruguay, Australia, Finlandia y en algunas regiones de Canadá y de Italia (Sicilia). En otros países la utilización es limitada y va dirigida fundamentalmente a pacientes de riesgo, sus convivientes, preadolescentes y adultos susceptibles.

En Latinoamérica, se dispone de las vacunas antes mencionadas, siendo su difusión y utilización variable en los distintos países.



Características de la vacuna  Varicela Biken
Nombre comercial Tipos de vacunas Composición Presentación/
Administración
Conservación Esquema de vacunación
Varicela Biken
(Aventis Pasteur
Virus vivos atenuados
de cepa Oka.,
propagados
 en células
diploides
 humanas
1.400 UFP

Kanamicina

Lactobionato
de
Eritromicina

Sacarosa
hidrolizada
de gelatina
Liofilizada

Dosis= 0.5 ml

Vía subcutánea

No administrar
por vía endovenosa

Jeringa precargada
- de 5 ºC
(ideal - de 10 ºC



Proteger de la luz
(14 meses)
A partir de un año

Dosis única



 Características de la vacuna  Varilrix
Nombre comercial Tipos de vacunas Composición Presentación/
Administración
Conservación Esquema de vacunación
Varilrix
(GSK)
Virus vivos atenuados
de cepa Oka.,
propagados
 en células
diploides
 humanas
MRC-5
33.000 UFP

Sulfato de neomicina
(max de 25 mcgrdosis)

Albúmina
humana

Lactosa

Aminoácidos

Manitol

Disolvente: agua para inyección (csp 0.5ml)
Liofilizada

Dosis= 0.5 ml

Vía subcutánea

No administrar
por vía endovenosa

Jeringa precargada
Entre +2 ºC  y 8 ºC

La vacuna liofilizada no de se afecta  por la congelación

Proteger de la luz
(24 meses)

Una vez reconstituida, aplicar inmediatamente
A partir de un año

Dosis única




 Características de la vacuna  Varivax
Nombre comercial Tipos de vacunas Composición Presentación/
Administración
Conservación Esquema de vacunación
Varivax
(Merck)
Virus vivos atenuados
de cepa Oka/merck,
propagados
 en células
diploides
 humanas
MRC-5
1.350 UFP

Sulfato de neomicina
(trazas)

Sacarosa

Gelatina hidrolizada

Urea

Cloruro sódico

L-glutamato monosódico

Fosfato sódico dibásico

Fosfato potásico monobásico

Cloruro potásico


Disolvente: agua para inyección (csp 0.5ml)
Liofilizada

Dosis= 0.5 ml

Vía subcutánea

No administrar
por vía endovenosa

Jeringa precargada
Entre +2 ºC  y 8 ºC

No congelar

Proteger de la luz
(18 meses)

Una vez reconstituida, aplicar inmediatamente antes de los 30 minutos
Niños sanos  de 12 meses a 12 años: 1 dosis.






> de 13 años sanos: 2 dosis, separados de in intervalo de 4 a 8 semanas.


Efectividad

La efectividad de la vacuna y su impacto en la comunidad se observa en la experiencia de Estados Unidos. Desde 1995, año en que se introdujo la vacunación universal frente a varicela, hasta el año 2000 se ha constatado, en tres áreas donde se ha realizado un seguimiento activo de la enfermedad, una disminución de alrededor del 80% de los casos de varicela. El número de hospitalizaciones debidas a varicela ha decrecido desde un rango de 2,7 a 4,2 por 100.000 personas desde 1995 a 1998, hasta 0,6 y 1,5 hospitalízaciones/100.000 personas en 1999 y 2000 respectivamente. La mayor disminución del número de casos de varicela ha ocurrido en los niños de 1-4 años de edad, aunque se ha producido en todas las edades, incluso entre lactantes y adultos que no habían sido vacunados. Estas reducciones se han logrado con una cobertura vacunal, en los niños de 19-35 meses, que ha oscilado entre el 74% y el 84%. Estos datos son tranquilizadores con respecto a la posibilidad de que se produzca una desviación de la enfermedad hacia edades superiores, ya que aunque en las poblaciones vacunadas se produce un incremento relativo de la proporción de casos de varicela en adultos, el número absoluto de los mismos disminuye de manera muy significativa.

Efectos secundarios

La vacuna de la varicela es muy segura. Un 20% de las personas vacunadas tienen reacciones secundarias en e) lugar de la inyección como: dolor, eritema y lesiones pápulo-vesiculares. Los efectos sistémicos son: fiebre baja o moderada en un 15% de las personas vacunadas y exantemas leves, que aparecen entre los 5 y 26 días siguientes a la vacunación.

En niños sanos, el exantema aparece entre el 3 % y el 5 % de los casos y la mayoría de las veces consiste en 10 o menos lesiones máculo-papulares, en las que es difícil cultivar el virus. Aproximadamente en un 3% aparece un exantema localizado con 2 ó 3 lesiones, alrededor del sitio de la inyección. En los adolescentes y adultos aparece exantema en un 8% tras la primera dosis y en un 1 % tras la segunda.

En niños con LLA, el exantema aparece en un 5% de los vacunados tras la primera dosis si se suspende temporalmente la quimioterapia, mientras que lo hace en un 50% si se mantiene la misma. Después de la segunda dosis, esta complicación es mucho más rara. En la mayoría de estos niños el exantema consiste en una combinación de lesiones máculo-papulosas y vesiculosas, como una forma leve de varicela.

El seguimiento de efectos adversos realizado en Estados Unidos entre 1995 y 1998, tras casi 10 millones de dosis vacunales administradas, ha demostrado una incidencia de efectos secundarios de 67/100.000 dosis, la mayoría de ellos leves.

Sólo un 4% de los efectos secundarios han sido considerados graves, entre ellos 14 muertes, la mayoría de las cuales pueden ser atribuidas a causas distintas a la vacunación, es decir, no relacionadas con la vacuna. Uno de los efectos secundarios observado más frecuentemente han sido los exantemas (37/100.000 dosis administradas). Un hallazgo interesante es que en 87 mujeres que habían han recibido la vacuna previamente o durante el embarazo no se haya producido ningún caso de varicela congénita en el feto.

Es muy raro que los niños sanos vacunados transmitan el virus a los contactos susceptibles. La transmisión solamente ocurre cuando la persona vacunada desarrolla exantema postvacunal. Hasta la actualidad, sólo se han constatado tres casos de transmisión de varicela desde niños sanos vacunados a sus contactos domésticos.

La incidencia de zoster en personas vacunadas, sanas o inmunodeprimidas, es inferior que la que se observa tras la infección natural por el virus salvaje VVZ.

Indicaciones

En Latinoamérica la vacuna contra varicela está indicada en niños sanos mayores de 12 meses de edad a 13 años, adolescentes y adultos susceptibles.
La inmunización activa frente a la varicela está indicada en pacientes susceptibles de riesgo y sus contactos próximos sanos. Se recomienda la vacunación, entre otros, en los siguientes casos:

Pacientes con leucemia aguda.

Los pacientes leucémícos tienen especial riesgo de padecer una varicela grave y deben vacunarse si son seronegativos. Los niños con LLA deben ser vacunados, sin quimioterapia de mantenimiento durante una semana antes y una semana después de la vacunación, en las siguientes condiciones:
Remisión hematológica desde hace al menos 12 meses.

- Recuento de linfocitos > 1.200/mm'.

- No sometidos a radioterapia.

Pacientes con tumores sólidos malignos.

Deben tomarse las mismas precauciones que para los pacientes leucémicos. Sin embargo, en el caso de los tumores sólidos no hay suficiente experiencia y la vacunación de este grupo de riesgo no se ha generalizado en el momento actual.

Pacientes con infección por el VIH.

En niños VIH asintomáticos, o síntomáticos en clase N 1 o A1( de acuerdo a clasificación de los CDC), con porcentaje de CD4 > 25%, deben recibir dos dosis con un intervalo de 3 meses.

Pacientes en tratamiento inmunosupresor.

Los pacientes que reciben tratamiento inmunosupresor (incluida la terapia con corticoesteroides) para tumores sólidos malignos o enfermedades crónicas graves (tales como insuficiencia renal crónica, enfermedades autoinmunes, colagenosis, asma bronquial grave) están predispuestos a desarrollar una varicela grave. En general debe vacunarse a los pacientes cuando están en remisión hematológica completa de la enfermedad. Es aconsejable que el recuento total de linfocitos no sea inferior a 1.200/mm1, o no exista otra evidencia de deficiencia inmunitaria celular.

Pacientes con trasplante programado de órgano.

En el caso de que se esté considerando un trasplante de órgano (por ejemplo, trasplante renal), la vacuna debe administrarse algunas semanas antes (al menos 4 semanas) de la instauración de¡ tratamiento inmunosupresor.

Pacientes con enfermedades crónicas.

Pacientes con enfermedades crónicas que puedan predisponer a una varicela grave, tales como las enfermedades pulmonares y cardiovasculares, renales, metabólicas y endocrinas, enfermedad cutánea diseminada, y mucoviscidosis. Los niños en tratamiento crónico con salicilatos constituyen también un grupo de riesgo en el que el beneficio de la vacunación es superior al riesgo de la enfermedad natural. La indicación vacunal incluye pacientes que no estén inmunodeprimidos y que no reciban corticoides sistémicos a dosis elevadas (> 2 mg/kg de predrrisona o dosis equivalentes a otros corticoides).

Pacientes con inmunodeficiencias humorales.

Las personas con inmunodeficiencias humorales puras pueden recibir la vacuna de la varicela.

Contraindicaciones y precauciones

Sujetos con historia de hipersensibilidad a la neomicina, o a cualquiera de los componentes de la vacuna. No obstante, una historia de dermatitis de contacto a la neomicina no constituye una contraindicación vacunal.

No debe administrarse a mujeres embarazadas, aunque no se conoce efecto nocivo sobre el feto. Las personas susceptibles que conviven con mujeres embarazadas pueden ser vacunadas, pero si son inmunodeprimidos que desarrollan exantema tras la vacunación deberán ser separadas de aquéllas.

Se debe posponer la administración de la vacuna en personas que padezcan una enfermedad febril aguda y grave, como sucede con otras vacunas.

En niños con inmunodeficiencias congénitas celulares o mixtas (no en las humorales); inmunodeficiencias adquiridas (tumores en tratamiento de inducción, radioterapia) y niños con LLA que no cumplan los requisitos señalados en el apartado de las indicaciones de vacunación. Tampoco debe administrarse a personas con historia familiar de inmunodeficiencias congénitas en parientes de primer grado, a no ser que se haya verificado que su inmunidad es normal.

Niños con SIDA o infección por el VIII sintomática, o con clase 2 o superior, o con un porcentaje de linfocitos-T CD4+ específicos de cada edad < 25%.

En tratamientos con corticoides sistémicos a dosis altas (2 rng/kg/día de prednisona o su equivalente, o más de 20 rng/día para un niño que pese más de 10 kg) durante dos o más semanas, Para que estos niños sean vacunados tendrán que transcurrir, como mínimo, 3 meses después de haber suspendido el tratamiento, como cualquier otra vacuna de virus vivos, aunque muchos expertos estiman que con un mes es suficiente. Si la dosis de corticoides son más bajas que las citadas, el niño puede ser vacunado, aunque algunos autores sugieren suspender el tratamiento durante 2 semanas. Los niños asmáticos que sólo reciben corticoides por vía inhalatoria pueden ser vacunados sin necesidad de suprimirlos.

En tratamientos con inmunosupresores no debe administrarse la vacuna hasta que hayan transcurrido, al menos, 3-6 meses después de la finalización del tratamiento.

En tuberculosis activa no tratada. No hay datos que sugieran que la vacunación frente a varicela puede agravar una tuberculosis. La realización de la prueba de la tuberculina antes de la vacunación no está indicada.

En niños que reciban inmunoglobulinas u otros hemoderivados. No se conoce el efecto de la administración de inmunoglobulinas en la respuesta a la vacuna de varicela. Es probable que si hay interferencia dependa, como en el caso del sarampión, de la dosis de inmunoglobulina. Como norma general, la vacuna de varicela no debería administrarse al menos en los seis meses siguientes a la administración de sangre (excepto hematíes lavados), plasma o inmunoglobulinas.

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