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Enfermedad causada por protozoos que se presenta en diversos mamíferos, aves y reptiles y puede contagiarse al ser humano por contacto con animales afectados, especialmente gatos, o por el consumo de verduras contaminadas con las deyecciones de estos.
"la toxoplasmosis suele ser benigna e incluso asintomática, pero resulta peligrosa si se contrae durante el embarazo, puesto que puede provocar malformaciones en el feto"

¿Cómo se contrae la toxoplasmosis?

Usted puede contraer la toxoplasmosis de las siguientes maneras:

Al tragar el parásito presente en el excremento o la suciedad del gato, que contiene materia fecal de gato. Esto puede ocurrir si usted se lleva las manos a la boca después de realizar tareas de jardinería, de limpiar la caja de excrementos del gato o de tocar cualquier elemento que haya estado en contacto con materia fecal de gato. A veces, los gatos son portadores del parásito que provoca la toxoplasmosis, en especial si cazan animales o se los alimenta con carne cruda.

Al comer carne cruda o poco cocida, en especial puerco, cordero o carne de caza.

Al tocar algo, como una tabla para cortar o un plato, que haya estado en contacto con carne cruda o poco cocida y, luego, colocar las manos dentro o cerca de la boca.

Al comer frutas y verduras crudas sin lavar, o al beber agua que contiene el parásito.
Las personas que reciben un trasplante de órgano o una transfusión de sangre también pueden contraer la toxoplasmosis si el órgano o la sangre estaban infectados. Sin embargo, esto ocurre en raras ocasiones.

¿Qué sucede si la tengo cuando estoy embarazada?
Si usted desarrolla la infección cuando está embarazada, el feto también puede desarrollar la infección. Los bebés infectados pueden no desarrollar ninguna enfermedad, o pueden enfermarse y sufrir daños graves en el cerebro y en los ojos.

Si usted ha tenido una infección anteriormente (al menos, de 6 a 9 meses antes de su embarazo) por toxoplasma, desarrollará inmunidad a este. La infección no estará activa cuando quede embarazada, por lo que en raras ocasiones existe un riesgo para su bebé.

¿Cuáles son los síntomas de la toxoplasmosis?

La mayoría de las personas no tienen síntomas porque su sistema inmunitario impide que el parásito provoque la enfermedad. A veces, las personas que tienen toxoplasmosis experimentan síntomas parecidos a los de la gripe, como:

Ganglios linfáticos hinchados.
Fatiga.
Dolor de cabeza.
Dolores por todo el cuerpo.
Fiebre.
En las personas que tienen un sistema inmunitario débil, la toxoplasmosis puede provocar problemas médicos graves, como:

Confusión.
Visión borrosa.
Problemas de equilibrio y de coordinación.
Convulsiones.
Problemas en los pulmones.
Su sistema inmunitario puede volverse débil por una serie de motivos. La infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que provoca el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), puede debilitar el sistema inmunitario, al igual que algunos tipos de quimioterapia o medicamentos contra el cáncer, que se toman después de un trasplante de órgano.

Toxoplasmosis congénita
La toxoplasmosis congénita es más grave y aparece cuando una mujer se infecta durante el embarazo y transmite la infección a su bebé antes de nacer. Esto puede causar graves problemas en el desarrollo del bebé como ceguera y daño cerebral.

Los síntomas, por lo general, serán más severos si la madre está infectada en el momento de quedarse embarazada o durante el primer o segundo trimestre (hasta la semana 27 del embarazo).

Los síntomas de la toxoplasmosis congénita pueden incluir:

Hidrocefalia.
Daño cerebral.
Epilepsia.
Ictericia.
Sordera.
Infecciones oculares y ceguera.
Agrandamiento del hígado o el bazo.
Problemas de crecimiento.
Parálisis cerebral.
La toxoplasmosis congénita se trata generalmente con antibióticos. Estos probablemente serán una combinación de pirimetamina y sulfadiazina.

El tratamiento con pirimetamina y sulfadiazina es eficaz para los bebés moderada y severamente afectados. El tratamiento con estos medicamentos puede durar hasta un año. Desafortunadamente, algunos bebés con toxoplasmosis congénita desarrollan discapacidades a largo plazo, porque no es posible que los antibióticos deshagan los daños que ya se han producido.

Toxoplasmosis en niños
El sistema inmune de los niños sanos suele ser lo suficientemente fuerte como para evitar que el parásito que causa la toxoplasmosis cause una enfermedad grave. El tratamiento para los niños será el mismo que para los adultos.

Toxoplasmosis ocular
La infección por toxoplasmosis a veces puede extenderse a los ojos. Esto se llama toxoplasmosis ocular.

El parásito que causa la toxoplasmosis, puede permanecer en estado latente (inactivo) en la retina durante muchos años. La retina es la capa de tejido en la parte posterior del ojo sensible a la luz. Sin embargo, si el parásito se reactiva, puede comenzar una nueva infección.

La toxoplasmosis ocular produce lesiones oculares, que son heridas en los ojos causadas por la inflamación y la cicatrización. Estas lesiones pueden aparecer en:

La retina.
Los coroides.
Este daño a los ojos se llama coriorretinitis y puede causar problemas como:

Pérdida parcial de la visión en un ojo.
Estrabismo.
Microftalmia.
Atrofia óptica.
Para el tratamiento de la toxoplasmosis ocular se utilizan antibióticos y esteroides. La cicatrización causada por la toxoplasmosis no desaparecerá con el tratamiento, pero éste puede evitar que empeore.

Toxoplasmosis cerebral
Para alguien con un sistema inmunológico débil, la toxoplasmosis puede ser fatal. Esto es así porque el cuerpo puede no ser capaz de combatir la infección. En el caso que una persona con un sistema inmune debilitado se infecte, le puede causar daño cerebral.

Si la toxoplasmosis comienza a afectar el cerebro, puede causar encefalitis. A veces se denomina encefalitis toxoplasmosis y es una de las causas más frecuentes de muerte en las personas con SIDA.

Los síntomas de la encefalitis toxoplasmosis son:

Dolores de cabeza.
Confusión.
Mala coordinación.
Convulsiones (ataques).
Dolor en el pecho.
Tos con sangre.
Dificultad para respirar.
Fiebre.
Problemas de visión.
Múltiples lesiones (heridas) en el cerebro.

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