El conocido Síndrome de Tourette es un trastorno del tipo neuropsiquiátrico, el cual suele tener inicio en la infancia o incluso cuando ya se encuentra bien avanzada la adolescencia y se caracteriza por múltiples tics motores (movimientos) y vocales que afectan al paciente.

Estos se reflejan con al menos un tic vocal o fónico y también del movimiento del cuerpo, los cuales van aumentando y disminuyendo acorde a diversos periodos que los médicos suelen denominarlos como "agudización".

En general, gran parte de estos tics son involuntarios y de forma constante están precedidos por un impulso premonitorio, el cual es comparable a la sensación de tener un estornudo. Hasta ahora se pueden suprimir temporalmente gracias a medicamentos.
Aunque este tipo de trastorno puede incluir movimientos que pueden extender por un tiempo mientras que otros pueden terminar siendo crónicos, la patología es considerada como "rara" y en algunos pacientes este suele manifestarse con la exclamación de palabras obscenas y comentarios "fuera de lugar".

Incluso, estos pueden llegar a ser inapropiados y despectivos, pero estos casos suelen darse en la minoría de los afectados por este trastorno. Sin embargo con el paso de los años, el Síndrome de Tourette ya no es considerado como "raro ", pero en ocasiones suele ser un poco complejo de ser diagnosticado correctamente por los profesionales de la salud.

Estos tics involuntarios (que el paciente no controla) también pueden ser complicados e involucrar a todo el cuerpo, como patear y dar pisotones. Muchas personas informan haber sentido lo que se describe como impulsos premonitorios: el impulso de realizar una actividad motora. También pueden producirse otros síntomas como el toqueteo, los pensamientos y los movimientos reiterados y los trastornos obsesivos.

También hay tics vocales. Estos tics vocales (vocalizaciones) generalmente se producen junto con los movimientos. Las vocalizaciones pueden incluir gruñidos, carraspeos, gritos y ladridos. También pueden expresarse como coprolalia (el uso involuntario de palabras obscenas o de palabras y frases inapropiadas en el contexto social) o copropraxia (gestos obscenos). A pesar de su amplia difusión pública, la coprolalia y la copropraxia no son comunes en trastornos de tics.

No es necesario que se presente ecolalia (repetición de palabras o frases de otra persona a modo de eco) o coprolalia o copropraxia para que se establezca un diagnóstico de síndrome de Tourette. Sin embargo, para que se confirme el diagnóstico deben presentarse tanto los movimientos como las vocalizaciones involuntarias. También se declaran episodios de eco, aunque con menor frecuencia. Entre ellos pueden encontrarse la repetición de palabras de otros (ecolalia), de palabras propias (palilalia) y la repetición de movimientos de otras personas.

Si bien los síntomas del ST difieren de una persona a la otra y varían de muy leves a graves, la mayoría de los casos corresponden a la categoría leve. Las afecciones relacionadas pueden incluir problemas de atención (TDAH/TDA), impulsividad (y trastorno desafiante de oposición), conducta obsesiva compulsiva y trastornos de desarrollo del aprendizaje. Por lo general, hay un historial de tics, síndrome de Tourette, TDAH o TOC en la familia. El síndrome de Tourette y otros trastornos de tics se dan en todos los grupos étnicos. A los hombres los afecta entre 3 y 4 veces más que a las mujeres.

La mayoría de las personas que sufren ST y otros trastornos de tics pueden llevar vidas productivas. No hay barreras para sus logros en la vida personal y profesional. Se puede encontrar gente con ST en todas las profesiones. Una meta de la Tourette Association es educar a los pacientes y al público acerca de las muchas facetas de los trastornos de tics. El aumento de la comprensión y de la tolerancia del público a los síntomas del ST son de vital importancia para quienes los sufren.

La famosa artista y cantante Billie Eilish padece este trastorno...
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El trastorno lleva el nombre del neuropsiquiatra francés que describió exitosamente la enfermedad a fines del siglo XIX.

Es cierto que algunas personas con el síndrome de Tourette tienen dificultades a lo largo de sus vidas. Pero también es cierto que muchas personas con este síndrome tienen mucho éxito. Con frecuencia se trata de personas que quieren alcanzar grandes logros y encuentran que sus tics se pueden volver menos graves o desaparecer cuando están concentrados en una tarea. Muchas personas también presentan menos tics a medida que crecen. Hay personas con el síndrome de Tourette que tienen éxito en todas las áreas de la vida y que trabajan en muchos campos, incluidos los deportes, las artes, la medicina y otras profesiones.

Acerca de los tics
Existen dos tipos de tics asociados con el síndrome de Tourette:

Tics de tipo motriz: son movimientos repentinos y aparentemente incontrolables, como pestañeo exagerado, muecas, sacudidas de la cabeza o encogimiento de los hombros

Tics de tipo vocal: como aclararse la garganta, aspirar por la nariz o murmurar

Los tics se dividen en simples o complejos:
Los tics motrices simples suelen involucrar solo un grupo de músculos, como pestañear o hacer muecas.
Los tics motrices complejos suelen involucrar más grupos musculares y pueden parecer una serie de movimientos. Por ejemplo, tocarse una parte del cuerpo o tocar a otra persona de manera reiterada. En casos excepcionales, las personas con síndrome de Tourette pueden llegar a tener un tic que hace que se lastimen a sí mismas, como golpearse la cabeza.
Los tics vocales simples pueden ser aclarar la garganta, aspirar por la nariz o gruñir.
Los tics vocales complejos pueden incluir gritos, repetir las palabras que dicen otras personas (una afección denominada "ecolalia") o decir malas palabras de forma involuntaria (que recibe el nombre de "coprolalia").
En determinados momentos, como cuando una persona está estresada, los tics pueden ser más graves, más frecuentes o más extensos. O, es posible que el tipo de tic cambie.

Algunos niños pueden controlar los tics por un breve período de tiempo. Pero a medida que la tensión se acumula, finalmente será liberada en forma de tic. Y si una persona se concentra para controlar el tic, tal vez le resulte difícil concentrarse en otra cosa. Esto puede hacer que a los niños con síndrome de Tourette les resulte difícil mantener una conversación o prestar atención en clase.
Causas
El síndrome de Tourette es un trastorno genético. Esto significa que es el resultado de un cambio en los genes que es heredado (se pasa de los padres a los hijos) o que ocurre durante el desarrollo en el vientre de la madre.

No se sabe cuál es la causa exacta del síndrome de Tourette, pero algunas investigaciones apuntan a cambios en el cerebro y a problemas con la forma en que se comunican las células nerviosas. Tal vez se deba a un desequilibrio en los neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro que transportan las señales de los nervios de una célula a otra).

Muchos niños y adolescentes con síndrome de Tourette tienen otras condiciones que afectan a la conducta, como trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastorno obsesivo compulsivo (TOC), problemas de aprendizaje o ansiedad.

Diagnóstico y tratamiento
Para diagnosticar el síndrome de Tourette, el niño debe tener varios tipos diferentes de tics durante al menos un año. Los tics deben ser, específicamente, varios tics de tipo motriz y al menos un tic de tipo vocal. Pueden ocurrir todos los días o esporádicamente a lo largo del año.

Los niños con síntomas del síndrome de Tourette deben consultar a un neurólogo, un médico que se especializa en problemas con el sistema nervioso. El neurólogo tal vez les pida a los padres que lleven un registro de los tipos de tics que tiene y la frecuencia con que ocurren.

No existe un análisis específico para diagnosticar el síndrome de Tourette. Por el contrario, el profesional del cuidado de la salud diagnostica el síndrome después de revisar los antecedentes familiares y la historia clínica, de observar los síntomas y de hacer un examen físico. A veces, se pueden hacer estudios por imágenes, como resonancias magnéticas, tomografías computadas, electroencefalogramas, o análisis de sangre para descartar otras afecciones que pueden provocar síntomas similares a los del síndrome de Tourette.

Así como el síndrome de Tourette es diferente en cada persona, el tratamiento también puede ser diferente. Si bien no existe una cura para el síndrome de Tourette, la mayoría de los tics no afectan la vida cotidiana. Si lo hace, los médicos pueden recomendar medicamentos para controlar los síntomas.

El síndrome de Tourette no es un trastorno psicológico, pero a veces los médicos envían a los niños y los adolescentes a un psicólogo o psiquiatra. Ver a un terapeuta no detendrá los tics, pero puede ayudar a hablar con alguien acerca de los problemas, a sobrellevar mejor el estrés y a aprender técnicas de relajación. Los terapeutas también pueden ayudarlos con otros problemas, como el TDAH, el TOC y/o la ansiedad.

Los tics suelen ser más graves antes de la primera mitad de la adolescencia. La mayoría de las personas ven una gran mejoría cuando se acercan a los últimos años de la adolescencia o los primeros años de la vida adulta. Sin embargo, algunas personas continúan teniendo tics en la vida adulta.

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