La palabra prúrigo se refiere a una enfermedad en la que hay comezón y en la cual se presentan lesiones en la piel que se llaman pápulas[1], causadas por la picadura de insectos.

Se trata de una enfermedad no contagiosa, adquirida, en donde la piel se inflama en grado variable en los sitios de la picadura del insecto. Este problema se presenta posterior a visitar sitios con mosquitos( lagos, ríos, playas) o al estar en contacto con mascotas ( chinches y pulgas) y sobre todo en la temporada de lluvia. Es una reacción exagerada a la picadura de insectos.

Es importante señalar que los mosquitos, son la causa principal . Este problema se presenta a todas edades aunque los niños escolares son los más afectados.

Se ha observado que mejora o desaparece con la edad , y se debe a una sensibilidad aumentada de la piel a las sustancias que contiene la saliva de estos insectos.

Es decir se trata de una reacción alérgica de grado variable, la cual puede ser más intensa en niños que son portadores de alguna enfermedad alérgica conocida (asma, rinitis, dermatitis atópica).

Las lesiones en la piel pueden ser pápulas y ronchas ocasionalmente vesículas y ampollas así como costras.
Las molestias se incrementan por la noche (porque los insectos son de hábitos nocturnos) y puede afectar todo el cuerpo especialmente el tronco y las extremidades.

En el caso de la picadura de mosquito algunas de las ronchas pueden no ser causadas por una picadura en sí sino ser parte de una reacción alérgica a distancia del sitio real del piquete.

Esto significa que cuando un niño tiene muchos piquetes de mosco tal vez 3 o 4 lesiones sean realmente picaduras y el resto son reacciones alérgicas.
En el caso de las chinches( que se esconden en muebles de madera) pican dejando lesiones en pares, mientras que las pulgas siguen trayectos lineales y dejan una pápulas en la que se puede formar un pequeño moretón en el centro.

 

Conocido también como prurigo estrófulo o urticaria papulosa; consiste en una reacción de hipersensibilidad a las picaduras de varios tipos de insectos como mosquitos, pulgas y zancudos, entre otros; es de curso crónico, pero benigno, acompañado de prurito intenso.

 

ETIOLOGÍA Y PATOGENIA

 

Las reacciones a las picaduras dependen del grado de sensibilización alérgica frente a las substancias antigénicas de la saliva del insecto que es inyectada en la piel durante su alimentación y de otras substancias farmacológicamente activas; así mismo, depende de la variabilidad y frecuencia de la exposición, el tipo de insecto y la respuesta del individuo.

Se ha postulado que cada persona sometida a picaduras repetitivas desarrolla inducción de su inmunidad con inicio de hipersensibilidad retardada, luego participación de hipersensibilidad inmediata con reacción tardía, seguida de reacción inmediata solamente (posiblemente con participación de IgE e IgG), terminando en una fase de tolerancia; dicho de otro modo, a medida que las exposiciones a las picaduras aumentan, se produce una respuesta acelerada de su inmunidad asociada con anticuerpos citofílicos (IgE) y reacción inflamatoria con liberación de mediadores como la histamina (que a su vez, aumenta el número de receptores en los eosinófilos), serotonina e hialuronidasa; que producen una reacción urticariana.

 

Varios estudios han demostrado la presencia de IgE involucrada en la roncha y de IgG4 como indicador de exposición intensa a picaduras de mosquitos (inmunización natural prolongada), determinando el papel de la respuesta humoral en esta patología. En las reacciones tardías juega papel importante la inmunidad celular con la presencia de la pápulas que muestran un infiltrado perivascular de linfocitos e histiocitos acompañados de eosinófilos.

Las reacciones cutáneas van desde simples ronchas y pápulas hasta reacciones tipo Arthus con síntomas sistémicos.

 

CUADRO CLÍNICO  

 

Más frecuente en niños que niñas, en relación de 3:2, quizás por los hábitos de juego de estos. Se da más frecuente entre las edades de 1 a 7 años.

Cuando las lesiones son producidas por pulgas compromete más las zonas cubiertas, especialmente áreas de presión por la ropa como en la cintura y parte media de piernas (presión por el caucho de las medias) mientras que los insectos voladores prefieren las zonas expuestas.

En el caso de los mosquitos, estos son atraídos por ambientes calurosos y húmedos, el dióxido de carbono, algunos olores, ropa de colores oscuros, el sudor, estrógenos y algunas comidas ricas en serotonina como los bananos y cacahuetes.

 

La reacción inmediata (roncha) consiste en lesiones eritematoedematosas de 2 a 20 mm de diámetro, múltiples de distribución lineal, agrupadas o difusas y polimorfas.

La roncha puede mostrar en el centro un punto más eritematoso que puede originar una microvesícula que representa el sitio de la picadura; luego va desapareciendo la roncha por disminución del adema y la vasodilatación, formándose una papulovesícula y finalmente las pápulas de la respuesta tardía que son pequeñas, muy pruriginosas y aparecen a las pocas horas de la picadura con duración de 1 a 3 días o hasta varias semanas, para dejar pequeñas máculas hiper o hipocrómicas o pequeñas cicatrices. Las ampollas tensas se ven con más frecuencia en palmas y plantas y son motivo de preocupación para los padres.

Cuando se presenta reacción tipo Arthus aparecen vesículas, pústulas y hasta lesiones necróticas y hemorrágicas asociadas a artritis, linfadenopatías y fiebre y no faltan los casos que simulan eritema polimorfo y púrpura anafilactoide.

 

Es importante mencionar que reacciones exageradas a picaduras han sido asociadas a alteraciones en la inmunidad de algunas personas y es así como algunos pacientes desarrollan, tiempo después, leucemia linfocítica crónica. Los japoneses han descrito ya varios casos de pacientes con reacciones severas de hipersensibilidad a picaduras, que presentan después, histiocitosis maligna.

 

En nuestra practica, es común ver niños con leucemias o linfomas que desarrollan prurigo una vez inician tratamiento, con radio o quimioterapia, así como pacientes con SIDA que desarrollan prurigo al iniciar tratamiento con zidovudina.

A medida que los niños crecen, las crisis tienden a ser menos frecuentes y menos severas.



Volver a inicio