Pitiriasis versicolor (tiña versicolor)

Manifestaciones clínicas. La pitiriasis (tiña) versicolor es una infección superficial por levaduras frecuente de la piel caracterizada por lesiones maculares múltiples descamativas, ovaladas y en placas habitualmente distribuidas en las porciones superiores del tronco, las áreas proximales de los brazos y el cuello. El compromiso de la cara es particularmente frecuente en los niños. Las lesiones pueden ser hipopegmentadas o hiperpigmentadas (de color gamuza o marrón) y a veces son algo más delgadas que la piel circundante. Las lesiones no se broncean durante el verano y en el invierno son relativamente más oscuras, de ahí el término versicolor.
Los cuadros comunes que se confunden con esta afección incluyen la pitiriasis alba, la hipopigmentación posinflamatoria, el vitíligo, el melasma, la dermatitis seborreica, la pitiriasis rosada y la sífilis secundaria.

Etiología. La causa de la pitiriasis versicolor es Malassezia furfur. Este hongo dimorfo dependiente de los lípidos existe sobre la piel sana en su fase de levadura y produce lesiones clínicas sólo cuando hay un desarrollo importante de la fase filamentosa. El calor húmedo y las secreciones sebáceas que contienen lípidos estimulan el crecimiento rápido.

Epidemiología. Si bien la pitiriasis versicolor tiene distribución mundial, es más frecuente en las áreas tropicales. Aunque se trata fundamentalmente de un trastorno de los adolescentes y los adultos jóvenes de 15 a 30 años, la tiña versicolor también puede producirse en niños prepúberes y, a veces, en lactantes. La levadura se transmite por contacto personal durante los períodos de descamación.
El período de incubación se desconoce.

Diagnóstico. El aspecto clínico habitualmente es diagnóstico. Las áreas afectadas son de color amarillo fluorescente bajo la luz de Wood. Los raspados de las escamas examinados con el microscopio en fresco, con hidróxido de potasio o teñidos con azul de metileno o tinción de May-Grünwald-Giemsa revelan las agrupaciones patognomónicas de células levaduriformes e hifas (aspecto de “albóndigas con espagueti”). El crecimiento de esta levadura en cultivo requiere una fuente de ácidos grasos de cadena larga que puede lograrse con un medio de agar dextrosa de Sabouraud cubierto con aceite de oliva estéril.

Tratamiento. El tratamiento de elección consiste en la administración tópica de una loción de sulfuro de selenio al 2,5% o champú al 1%. Estos preparados se aplican en forma de una capa delgada que cubra toda la superficie del cuerpo, desde la cara hasta las rodillas, diariamente durante 30 minutos por 1 semana y luego mensualmente durante 3 meses (para ayudar a prevenir las recurrencias). Otros preparados tópicos con eficacia terapéutica incluyen el hiposulfito o el tiosulfato de sodio en concentraciones del 15 al 25 % (p. ej., loción de Tinver) aplicados 2 veces al día durante 2 a 4 semanas. Las pequeñas infecciones localizadas pueden tratarse con agentes antimicóticos tópicos como el clotrimazol, el econazol, la haloprogina, el ketoconazol, el miconazol o la naftifina (véase Fármacos tópicos para infecciones micóticas superficiales, pág. 634).

El tratamiento antimicótico oral tiene la ventaja, sobre el tratamiento tópico, de la facilidad de administración y de su menor duración, pero es más costoso y se asocia con un mayor riesgo de reacciones adversas. Una sola dosis de ketoconazol (400 mg por vía oral) o una serie de 5 días de itraconazol (200 mg por vía oral una vez al día) han dado buenos resultados en adultos. Algunos expertos recomiendan que los niños reciban tratamiento con ketoconazol durante 3 días en lugar de la dosis única administrada a los adultos. Respecto de las recomendaciones en cuanto a la dosificación pediátrica de ketoconazol, fluconazol e itraconazol véase Dosis recomendadas de fármacos antimicóticos parenterales y orales, pág. 632. Estas drogas no han sido bien evaluadas en los niños con este trastorno y la FDA todavía no los ha aprobado para esta indicación. El ejercicio para aumentar la diaforesis y las concentraciones cutáneas de medicación puede incrementar la eficacia del tratamiento sistemático. Se les debe advertir a los pacientes que la repigmentación puede tardar varios meses después de completado un tratamiento satisfactorio.

La pitiriasis y la exposición al sol. En cuanto a la exposición solar, y basados en que las lesiones se encuentran principalmente en las áreas expuestas al sol y disminuyen con el uso rutinario del protector solar.

Se dice que los rayos ultravioleta producen una irritación de la piel que genera un proceso inflamatorio. Además de que la luz solar en forma directa, disminuye el número y función de las células encargadas de la pigmentación de la piel, los melanocitos, lo cual hace que se produzca un aclaramiento en la intensidad del color de las lesiones en la pitiriasis alba.

Aislamiento del paciente hospitalizado. Se recomiendan las precauciones universales.

Medidas de control. Los individuos infectados deben ser tratados.


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