Búsqueda personalizada
OTRAS ENFERMEDADES DEL OIDO EXTERNO. Joseph Haddad Jr.

Forunculosis.

Está producida por S. aureus y afecta únicamente al tercio externo del conducto auditivo externo que está recubierto de pelo. Las formas leves se tratan con antibióticos activos frente a S. aureus por vía oral; si se produce un absceso, puede ser necesaria su incisión y drenaje.

Celulitis aguda.

 La celulitis aguda del pabellón auricular y del conducto auditivo externo suele ser producida por Streptocoecus del grupo A y ocasionalmente por S. aureus. La piel está roja, caliente e indurada, sin un borde claramente definido. Puede haber fiebre y aparecer o no un exudado en el conducto auditivo. La administración de penicilina G o penicilina resistente a la penicilinasa por vía paranteral constituye el tratamiento de elección.

Pericondritis y condritis.

 La pericondritis es la infección que afecta a la piel y al pericondrio del cartílago de la oreja; la extensión de esta infección al cartílago se denomina condritis. También se puede afectar el conducto auditivo, especialmente en su porción lateral. La pericondritis precoz puede ser difícil de diferenciar de una celulitis debido a que ambas se caracterizan por tener la piel enrojecida, edematosa y muy sensible. La principal causa de pericondritis/condritis y celulitis son los traumatismos (accidentales o iatrogénicos, bien sea por laceración o contusión), incluyendo la colocación de pendientes (especialmente a través del cartílago). El microorganismo que con más frecuencia se aísla en las pericondritis y condritis es la Pseudomona aeruginosa, aunque también se pueden encontrar otros microorganismos gramnegativos y ocasionalmente grampositivos. El tratamiento se basa en la administración de antibióticos sistémicos, a menudo por vía parenteral; a veces también es necesario realizar un tratamiento quirúrgico para el drenaje de los abscesos o la extirpación de la piel o el cartílago desvitalizados. En caso de infección es obligatorio retirar todo tipo de joyas del pabellón auricular.

Dermatosis.

Varias dermatosis (p. ej., seborreica, de contacto, eccematoide infecciosa o neurodermatosa) causan con frecuencia inflamación del conducto auditivo externo. En estas afecciones, el rascado y la introducción de microorganismos infecciosos pueden provocar una otitis externa aguda.

La dermatitis seborreica se caracteriza por presentar escamas grasas que se descaman y desmenuzan cuando se separan de la epidermis, siendo habitual la existencia de alteraciones asociadas en el cuero cabelludo, la frente, las mejillas, las cejas, las áreas retroauricuares y la concha.

La dermatitis de contacto de la oreja o del conducto auditivo puede estar producida por los pendientes, así como por el uso de medicaciones tópicas como neomicina, que puede producir eritema, vesiculación, edema y exudación. También pueden producir una dermatitis de contacto la hiedra venenosa, el roble y el zumaque. Los productos para el cuidado del cabello también se encuentran dentro de los factores implicados como agentes causales en individuos sensibles.

La dermatitis eccematoide infecciosa está producida por una infección purulenta del conducto auditivo, del oído medio o de la mastoides. Este drenaje purulento infecta la piel del conducto, la oreja o ambos. La lesión puede ser exudativa, eritematosa o costrosa.

La dermatitis atópica aparece en niños con antecedentes personales o familiares de alergia. El pabellón auricular, particularmente el pliegue retroauricular, aparece engrosado, descamativo y escoriado.

La neurodermatitis se reconoce porque la epidermis de la concha y del orificio del conducto auditivo presenta un intenso prurito, y tiene un aspecto eritematoso y engrosado.

El tratamiento de estas dermatosis depende del tipo, pero debe incluir la aplicación de la medicación apropiada por vía tópica, la eliminación del foco infeccioso o de contacto cuando sea posible su identificación y el control de cualquier patología dermatológica subyacente. Además de los antibíóticos tópicos (o antifúngicos en su caso), los esteroides tópicos son útiles en el caso de que se sospeche una dermatitis de contacto, una dermatitis atópica o una dermatitis eccematoide.

Herpes simple.

Puede presentarse en forma de vesículas en el pabellón y en los labios. Estas lesiones se van haciendo secas y costrosas con el tiempo y se pueden confundir con el impétigo. La aplicación tópica de una disolución de peróxido de carbamida al 10% en glicerol anhidro es útil para mejorar la síntomatología. El síndrome de Ramisay Hunt (herpes zóster ótico) se puede presentar con vesículas herpéticas en el conducto auditivo y en la oreja, junto con parálisis del nervio facial y dolor. También se pueden afectar otros pares craneales, especialmente el VIII. El tratamiento más comúnmente recomendado para el herpes zóster ótico lo constituyen los agentes antivirales sistémicos, como el aciclovir, junto con corticosteroides. Se calcula que al menos un 50% de los pacientes con un síndrome de Ramsay Hunt no consiguen una recuperación completa de la función de su nervio facial.

Míringitis bullosa.

 Se suele asociara infecciones agudas de las vías respiratorias altas, apareciendo como una infección del oído acompañada de un dolor más intenso de lo habitual. En la exploración otoscópica se pueden apreciar ampollas hemorrágicas o serosas en el tímpano (bullas). Esta enfermedad es a veces difícil de diferenciar de una otitis aguda, ya que una gran ampolla se puede confundir con un abombamiento de la MT. Los microorganismos causales son los mismos que en el caso de la otitis media aguda, e incluyen tanto a las bacterias como a los virus. Su tratamiento consiste en el empleo de antibióticos empíricos y analgésicos. En los casos de dolor muy intenso se puede añadir al ibupreno o a la codeína la instilación de gotas otológicas con un anestésico tópico, que van a proporcionar alivio al paciente. La incisión de las ampollas, aunque no es necesaria, mejora rápidamente el dolor.

Exostosis y osteomas.

Las exostosis representan una hiperplasia benigna del pericondrio y del hueso subyacente del conducto auditivo externo, y aparecen con frecuencia en las personas que suelen nadar en agua fría. Las exostosis tienen una base ancha de implantación y a menudo son múltiples y bilaterales. Los osteomas constituyen crecimientos óseos benignos en el conducto auditivo, y son de causa desconocida. Normalmente son únicos y se implantan mediante un pedículo fino a la sutura timpanoescamosa o a la sutura timpanomastoidea. Ambas formaciones aparecen con más frecuencia en el varón, siendo más comunes las exostosis que los osteomas. Está indicado su tratamiento quirúrgico cuando las masas de gran tamaño provocan la impactación del cerumen, la obstrucción del conducto auditivo o hipoacusia.

Volver a inicio

Bibliografia:

Fugazzola L, Cerutti N, Mannavola D, et al: Differential diagnoses between, Pendred and pseudo-Pendred syndromes: Clinical, radiologic, and molecular studies. Pediatr Res 2002; 51:479-84.

Grote JJ: Neonatal screening for hearing impairment. Lancet 2000:355:513

Haddad J Jr.: Care of the draining ear in children. Emerg Peds 1995;8:75.

Haddad J Jr.: Office procedures in pediatric otolaryngology. In Blitzer A, Pillsbury HC, Jahn AF, Binder WJ (editors): Operative Techniques in Office-Based Otolaringology. New York, Thieme Medical Publisliers, 1998.

Haddad J Jr: Treatment of acute otitis media and its complications. Otolaryngology Clin North Am 1994;27:43 1.

Herbert RL, King GE, Bent JP: Tympanostomy tubes and water exposure.,Arc otolaryngol Head Neck Surg 1998; 124:1118.

Hough JVD, Stuart WD: Middle ear injuries in skull trauma. Lary 1968;78:899.

Isaacson G, Rosenfeld RM: Care of the child with tympanostomy tubes: guide for the pediatrician. Pediatrics 1994;93:924.

Kemper AR, Downs SM: A cost-effectiveness analysis of newbom hearin screnning strategies. Arch Pediatr Adolesc Med 2000; 154:484.

Konigsmark BW Gorlin RJ: Genetic and Metabolic Deafness. Philadelphia, WB  Saunders, 1976.

Lench N, Houseman M, Newton V, el al: Connexin-26 mutations in sporadic  nonsyndrontal sensorincural deafness. Lancet 1998;351:415.

Mandel EM, Rockette HE, Bluestone CD, el al: Myringotorny with and tympanostomy tubes for chronic otitis media with effusion. Arch Oto Head Neck Surg 19893 15:1217.

Maniglia AJ, Goodwin WJ, Arnold JE, el al: Intracranial abscesses secundary to nasal, sinus and orbital infections in adults and children. Arch Otolaryngol H Surg 1989; 115:1424.

Mason JA, Herrmann KR: Universal infant hearing screnning by automatet auditory brainstem response measurement. Pediatrics 1998;101:221.

Moeller MP: Early intervention and language development in children who are  deaf and hard of hearing. Pediatrics 2000; 106:594.

Morell RJ, Kim FU, Hood I.J, el al: Mutations in the connexin 26 gene (GJB2) among Ashkenazi Jews with nonsyndrornic recessive deafness. N En, 1998;339:1500.

Niskar AS, Kieszak SM, Holines A, et al: Prevalence of hearing loss among 6 to 19 years of age. JAMA 1998;279:107 1.

Nozza RJ The assessment of hearing and middle ear function in children. In Bluestone CD, Stool SE, Kenna MA (editors): Pediatric Otolaryinqology, 3rd ed Phiñadelphia, WB Saunders, 1996, pp 165-206.


Samuel J, Fernandes CMC, Steinberg JL: Intracranial otogenic complications: A persisting problem. Larynqoscope 1986; 96:272.

Tecle DW Klein JO, Rosner HA: Otitis media with effusion during the fir years of life and development of speech and language. Pediatrics 198,L74

Thompson DC, McPhillips H, Davis RL, el al: Universal newborn hearin: screnning: Summary of evidence. JAMA 2001;286:2000.

Willems PJ: Genetic causes of hearing loss. N Eng1 J Med 2000;342:110 1.

Wolf B, Spencer R, Gleason T: Hearing loss is a common feature of symtomatic children with profound biotinidase deficieney. Pediatrics 2002; 140:242-6

Yoshinaga-ltano C, Sedey AL, Coulter DK, el al: Language of early-and later identified children with hearing loss. Pediatrics 1998; 102:116 1.

Zorowka PG: Otoacoustic emissions: A new method to diagnose hearing impairment in children. Eur J Pediatr 1993; 152:626.






















Dra. Reina Alejandra Rondón