Búsqueda personalizada




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

Es uno de los árboles frutales más conocido y cultivado no sólo en nuestro país sino en todas las regiones cálidas del mundo, y es, quizás, uno de los poco frutos que es llamado por el mismo nombre en todas partes: mango (Mangifera indica). 

Originario de la India, donde es cultivado desde tiempos muy remotos, aparece como una de las frutas más importantes en las ceremonias religiosas de ese país, y una poesía atribuye a Akbar, que reinó en el siglo XVI, una plantación de cien mil árboles de mangos 

La India es el productor y exportador más grande de mangos en el planeta, pues produce 15 millones de toneladas de mangos anuales que representa 52 por ciento de la venta en el mundo. 

Se cree que los portugueses en el siglo XVI llevaron el mango a Brasil, de donde se extendió a la América tropical; otros opinan que fueron los españoles quienes lo trasladaron de Filipinas a México. 

A Venezuela llegó en el siglo XVII, según la referencia que hace el geógrafo Agustín Codazzi en 1841; el naturalista alemán Karl Apunn lo señala en las cercanías de Puerto Cabello en 1849, y el botánico Adolfo Ernst lo vio en Caracas en 1869. En nuestro país, el árbol ha originado muchas variedades de mangos y mangas. Los primeros presentan formas más alargadas y tamaños menores que las segundas. 

Entre las variedades, Henri Pittier destaca los siguientes nombres: mango verde de hilacha, grande de hilacha, de bocado, mango jobo, mango piña, manga de hilacha, de bocado y de agua, entre otras. 

El mango se propaga generalmente por semilla, la cual es muy delicada y pierde su poder germinativo al mes de ser extraída del fruto. Para plantaciones comerciales se cultiva por injerto. 

En Venezuela se cosecha entre mayo y septiembre. 

La fruta generalmente tiene forma ovoide-oblonga y su peso varía entre 150 gramos y 2 kilos; la cáscara es gruesa y puede ser de color verde, amarillo y diferentes tonalidades de rosa, rojo y violeta. 

La pulpa, jugosa y sabrosa, es de color amarillo o anaranjado. El sabor a trementina es una característica de esta fruta, pero en algunas variedades es casi imperceptible. 

El mango contiene un alto porcentaje de azucares, algunas proteínas y gran cantidad de vitaminas C, A, niacina, B y B2, hierro, fósforo y calcio. 

Es anticancerìgeno y antioxidante, dados sus altos contenidos de àcidos y vitamina A y C, que lo hacen capaz de neutralizar los radicales libres y dotar al organismo de un poder defensivo en contra de la degradaciòn celular. Contiene hierro lo que lo hace interesante para prevenir enfermedades como la anemia y afines. Estas y otras son las bondades de una fruta predilecta de dioses y profanos y cuyas maravillosas propiedades amplìa a continuaciòn el experto Luciano Villar, investigador español especializado en el tema.

Es exuberante, jugoso y audazmente aromático, así como un gran regalo para el organismo, al que aporta abundantes vitaminas y compuestos antioxidantes. En la mesa su exotismo alegra los sentidos.

El árbol del mango (Mangifera indica) tiene, dentro de la familia de las anacardiáceas, parientes sorprendentes como el anacardo, el pistachero o la hiedra venenosa. Hoy la India sigue siendo el principal productor pero dedica la mayor parte al autoconsumo, mientras que México, que es el cuarto, es el mayor exportador. Aunque existen unas 50 variedades solo 3 o 4 ofrecen frutos de calidad.

En España se producen mangos excelentes en Canarias y la llamada Costa Tropical andaluza, a caballo entre Málaga y Granada. Aunque hace años la mayoría se vendía a Europa, la tendencia es que cada vez más se queden en nuestros mercados. 
Vitaminas antioxidantes
Como la mayoría de las frutas, el mango es muy rico en agua y muy bajo en proteínas y grasas. Su aporte calórico (tan solo 65 calorías por 100 gramos) proviene casi exclusivamente de sus hidratos de carbono, en su mayoría azúcares naturales de fácil digestión y fibra dietética. Su mayor tesoro nutritivo son las vitaminas –en particular las tres vitaminas antioxidantes, A, C y E–, algunos minerales, enzimas digestivas y variadas sustancias de efecto antioxidante y protector.

El valor nutritivo del mango lo hace óptimo para recuperarse tras un esfuerzo físico, para preparar la piel para el sol del verano, para deportistas, niños, embarazadas, madres lactantes y ancianos.

Algunas personas pueden sentir pequeñas molestias digestivas tras comerse un mango. Si es así, es posible que tengan problemas para digerir su alto aporte de fibra, que le confiere un efecto ligeramente laxante. Pueden intentar comer cantidades más pequeñas, tomarlo entre horas sin mezclar con otros alimentos o en ayunas.

Fruta ayurvédica
Se le considera una fruta de gran poder expectorante, antiinflamatorio, antibacteriano, antiviral y laxante, por su contenido en fibra. También se reconoce su efecto anticancerígeno, por sus diversos compuestos antioxidantes; cardiotónico y protector cardiovascular, al ayudar a bajar la tensión y regular el colesterol; antianémico, por su aporte de hierro combinado con vitamina C; y hepatoprotector.

Una sorpresa al paladar
Como ingrediente casi no existe en nuestro recetario pues suele consumirse como fruta fresca, pelada, en macedonias, con yogur, cereales, queso fresco o, como mucho, en ensaladas; sin embargo, sus posibilidades son mucho más amplias.

Hay que dejar claro que la piel no es comestible, así que la primera operación será lavarlo bien para eliminar cualquier posible resto de látex seco y después pelarlo, con cuchillo o pelapatatas.

Tiene una textura tierna pero consistente debido a su fibra, lo cual permite someterlo a variados cortes: en láminas finas, para elaborar canelones, lasañas o milhojas; en juliana, rallado, en bastoncitos, dados, o mitades para rellenar o gratinar. Y acepta técnicas variadas: purés, espumas, mouses, sorbetes, zumos, salteados, asados, guisos, revueltos o fritos en tempura…

Múltiples usos 

El mango se cultiva fundamentalmente por el valor nutritivo y por el sabor agradable de sus frutos que se consumen crudos, tanto verdes como maduros. 
También se usan para preparar jugos, batidos, merengadas, platos salados, jaleas, cocidas en tajadas en forma de dulce y el chutney. 
La madera del mango sirve para la fabricación de construcciones rurales, cajones, guacales, contraenchapados y muebles. 
Por la perennidad de sus hojas, la frondosidad y gran tamaño de su copa, es un árbol que da mucha sombra y por ello lo siembran en parques, jardines y plazas. 
La sustancia resinosa que segregan todas las partes del árbol se utiliza en la medicina casera. 
Cuando está maduro puede actuar como un buen laxante, pero verde es un excelente astringente recomendable para la diarrea. 
El polvo de la raíz y la semilla tostada sirven para eliminar los parásitos intestinales, y la infusión de las flores es usada para infecciones del tracto urinario. 
También se usa en medicamentos Ayurveda y preparaciones cosméticas. 
En India secan el mango verde para obtener un polvo o "Anchur" usado para darle acidez a la comida cuando no hay limones. De la semilla del mango se extrae una manteca que es usada en la fabricación de cremas y jabones por sus propiedades emolientes. 
En algunas regiones de Asia usan la semilla para exfoliar el cuerpo durante el baño. 
Las mascarillas de mango ayudan a exfoliar y suavizar cualquier tipo de piel. 

FUENTE: Internet y www.ecoportal.net

Volver a inicio