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ANOMALIAS CONGENITAS DEL OMBLIGO

Anatómicamente hay tres tipos de ombligo. el normal, el amniótico y cutáneo. El tipo depende de la forma como el cordón umbilical se une a la piel del abdomen. En el tipo normal, el cordón umbilical y la piel se unen a nivel del abdomen; el resultado es una cicatriz umbilical cóncava. En el tipo amniótico, la membrana amniótica cubre la piel que no se extiende hasta la base del cordón; el resultado es un ombligo plano. En el tipo cutáneo, la piel forma un manguito para la base del cordón, quedando así un muñón de piel que hace protrusión y que debe diferenciarse de una hernia umbilical. En el ombligo cutáneo no hay defecto de la pared abdominal y el ombligo no cambia de volumen al aumentar la presión intraabdominal.

Granuloma. El ombligo suele curar al cabo de dos semanas. Infecciones saprofitas ligeras pueden provocar ligero exudado y tejido de granulación húmedo en la base cuando el cordón cura. Han dado buen resultado diversos tratamientos, como la aplicación frecuente de gasas empapadas en alcohol, o el empleo de pomada de bacitracina o Mupirocin. Son frecuentes las granulaciones que se vuelven exuberantes a nivel de la base. Es eficaz el lápiz de nitrato de plata para cauterización; si es necesario, debe repetirse su empleo. El granuloma debe distinguirse de una anomalía muy rara, el pólipo umbilical. Este es el resto distal del conducto onfalomesentérico, de color rojo rosado; no responde a la cauterización. Cuando se palpa un pólipo umbilical, el moco se pega al dedo. El granuloma se percibe húmedo, pero no queda nada en él dedo que examina. Una vez establecido el diagnóstico de pólipo umbilical, está indicada la cirugía.
Hernia umbilical. Se forma una hernia umbilical por cierre imperfecto del anillo umbilical. Es particularmente frecuente en niños de raza negra, prematuros e hipotiroideos. La hernia hace protrusión cuando el niño llora, pero puede reducirse a través del anillo fibroso. A veces incluye epiplón o intestino. Es rara la estrangulación. No suele necesitar tratamiento y pocas veces está indicada la cirugía, pues casi todos estos defectos cierran espontáneamente.

Uraco. La salida de orina por el ombligo depende de falta de cierre del conducto alantoideo, que deja permeable el uraco. Puede inyectarse Lipiodol o Diodrast en el trayecto y vigilarse radiográficamente. O puede emplearse azul de metileno, administrado por la boca o por vía parenteral, y recuperarse a nivel de la herida umbilical. También hay la forma quística del uraco, con una masa en la línea media de la pared abdominal que se manifiesta cuando se infecta. Es necesaria la cirugía.

Fístula umbilical. Una fístula umbilical que expulsa moco o líquido debe sospecharse que es un divertículo de Meckel que comunica con el ombligo. La exploración con sonda y Lipiodol o Diodrast puede demostrar la comunicación. Si exuda material fecal, y no hay antecedentes de intervenciones quirúrgicas o de enfermedades que pudieran causar la fístula, el diagnóstico está claro.

Onfalocele. Se trata de una eventración umbilical de visceras abdominales, que puede ser un defecto masivo de la pared abdominal o solamente una hinchazón quística del cordón umbilical. El onfalocele está cubierto por peritoneo y amnios. Debe operarse de inmediato. El pronóstico, incluso de defectos voluminosos, es bastante bueno.

Gastrosquisis. Es un defecto de la pared abdominal que provoca la herniación de las vísceras abdominales, que flotan libres en el líquido amniótico, sin ningún tipo de recubrimiento.  Este defecto de la pared se localiza  de forma lateral y generalmente derecho. En la mayoría de los casos las vísceras corresponden a intestino pero no existe herniación del hígado. Se puede detectar en la ecografía a partir de las 12 semanas de gestación. En estos casos se observa un defecto lateral de la pared abdominal con salida de asas intestinales que flotan libres en el líquido amniótico. 

Arteria umbilical única. La presencia de una sola arteria umbilical se acompaña de aumento de frecuencia de pérdidas fecales, peso bajo al nacer, y anomalías congénitas como defectos gastrointestinales y genitourinarios. Se observa en 1 por 100, aproximadamente, de los partos únicos, y en el 7 por 100 de los partos de gemelos. La etiología es desconocida.

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