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LEUCOCITOS

Normalmente, de 5000 a 10.000 leucocitos por mm3.


l. LEUCOCITOSIS FISIOLÓGICA. Conviene tenerla en cuenta para evitar causas de error en las extracciones de sangre, pero sólo puede admitirse en un caso determinado después de una cautelosa crítica. Suelen ser de grado discreto y se caracterizan por la persistencia de los eosinófilos ¿PINEY?, ausente “desviación a la izquierda” , y falta de alteraciones tóxicas en los neutrófilos.

1. Es normal en el recién nacido (25000 o más) y en el niño (12000 a 14000). Linfocitosis en lugar de neutrofilia.
2. Al final del embarazo puede registrarse en una parte de los casos una discretísima leucocitosis. En el parto y puerperio es frecuente hallar cifras que se normalizan gradualmente en la primera o segunda semana postpartum. La menstruación no influye.
3. La supuesta “leucocitosis digestiva” no existe (NAEGELI, WINTROBE). A lo más en determinados individuos predispuestos o sensibilizados a ciertos alimentos (es más frecuente la leucopenia en estos casos), o tras comidas copiosas, ricas en proteínas. Sería expresión de leucovariaciones espontáneas, quizá rítmicas para cada individuo, sin relación con la ingesta y casualmente coincide con la fase digestiva en antiguas observaciones engañosas.
4. Leucocitosis de esfuerzo tras ejercicio muscular extraordinario por lo prolongado o violento.
5. Leucocitosis por el miedo y emociones intensas (en el llanto violento de los niños se añade el factor esfuerzo)
6. Leucocitosis por el calor externo, altura, etcétera.

II. LEUCOCITOSIS INFECCIOSA. Constituye la inmensa mayoría de los casos. Debe pensarse en ellas antes que en otras posibilidades, y sólo después de excluirla, admitir estas otras. Se caracteriza por un simultáneo descenso o desaparición de los eosinófilos, excepto en algunas infecciones como la escarlatina (PINEY), y desviación a la izquierda de los neutrófilos.
1. En las infecciones por piógenos (estrepto, estafilo, meningo, gono, neumococos) especialmente en las localizadas y con pus a tensión: abscesos, empiemas, anginas, apendicitis, osteomielitis, otitis, meningitis supuradas, etc.
También en infecciones generales: sepsis, neumonía crupal, erisipela, escarlatina, meningitis cerebroespinal epidémica, reumatismo poliarticular agudo.
2. En algunas infecciones víricas, preferentemente las neurotropas: rabia, encefalitis, poliomielitis, herpes. Pero también en otras: en el sarampión suele persistir durante el período catarral la discreta leucocitosis del período de incubación.
3. En algunas infecciones espirilares: cólera, leptospirosis icterohemorrágica de Weil, fiebre recurrente.
4. En infecciones por rickettsias: tifus exantemático epidémico, endémico o murino (después de una leucopenia inicial), fiebre botonosa exantemática mediterránea (con monocitosis primero y luego polinucleosis) fiebre quintana..

5. En las complicaciones sépticas (supuradas) de infecciones leucopenizantes. Así, en la perforación intestinal de la tifoidea y en otras complicaciones supuradas (parotiditis, neumonía, etc.) por la mutación de la leucopenia en una leucocitosis neutrófila.

6. En el período de infecciones leucopénicas: por ejemplo, en el sarampión. En la tifoidea existe también un fugaz leucocitosis neutrófila inicial que sólo puede observarse en los casos de hemograma muy precoz.

7. En la superinfección de enfermedades no infecciosas: cáncer infectado.

III. LEUCOCITOSIS NO INFECCIOSA. (asépticas):

1. Leucocitosis por dolor intenso. En distintos síndromes dolorosos se ha registrado leucocitosis sin que se puede descubrir un foco inflamatorio, quizá por irritación simpática (o como manifestación de una "reacción de alarma" de Selye). Obliga a repetir el hemograma a las pocas horas y vigilar especialmente la desviación a la izquierda y su aumento. Quizá pertenece a este mecanismo la leucocitosis que se observa en el abdomen agudo no infeccioso, médico-cólico nefrítico- o quirúrgico (perforación).

2.  Leucocitosis posthemorrágica, transitoria, en todos los procesos que presentan una anemia aguda o después de una sangría copiosa , quizá por el estímulo anóxico o de deshidratación sobre la médula ósea. También en las crisis hemolíticas. Hiperleucocitosis por hemoperitoneo: sería un signo fiel y precoz, se acompaña de neutrofilia y linfopenia; es notable la anemia y el colapso si la hemorragia es rápida y persistente.

3. Leucocitosis por síntomas motores: en los vómitos, convulsiones, crisis eclámpticas, taquicárdicas, después de la crisis epiléptica, delirium tremens, etc.

4. Leucocitosis en la hipertermia no infecciosa, artificial por ejemplo.

5. Leucocitosis en la anestesia etérea, que no se ve en la barbitúrica y que posiblemente se debe al esfuerzo físico y emotivo.

6. Leucocitosis en las quemaduras extensas, se acompaña de hipovolemia y hemoconcentración, pero la leucocitosis se debe, sobre todo, a la reabsorción de substancias proteicas.

7. Leucocitos en el shock traumático y en el síndrome postoperatorio, aún sin shock,  acompañado de alguna elevación térmica en las primeras 24 ó 28 horas. Una operación aséptica puede dar una neutrofilia, pero nunca con desviación a la izquierda (HITTMAIR).

8. Leucocitosis en las necrosis tisulares asépticas, con en el infarto de miocardio, en el ileus por estrangulación o en la reabsorción de sangre extravasada.

9. Leucocitosis por irradiación a dosis pequeñas, estimulantes.

10. Leucocitosis por neoplasias, ya sea por necrosis del propio tejido neoplásico o por inflamación perifocal. Se ven también reacciones leucemoides en neoplasias, especialmente si metastatizan a la medula ósea.

11.  Leucocitosis en las enfermedades del metabolismo, por ejemplo, en la gota (moderada, inconstante) durante el acceso y en la acidosis diabética. También con frecuencia en la lipoidosis tipo Schuller.Christian (BURGER)

12.  Leucocitosis en el coma, ya sea ya se urémico, diabético, o salicílico, quizá en relación con la acidosis. En el coma diabético se han señalado cifras muy altas en ausencia de complicación infecciosa.

13.  Leucocitosis en las endocrinopatías. En la tetania paratireopriva se observa leucocitosis sólo durante los accesos.

14.  Leucocitosis tóxica.

  • a)  Por tóxicos hemolíticos, como la fenilhidrasina, clorato potásico, piridina, pirogalol, etc.

  • b)  En intoxicaciones minerales: por sales de plomo, mercurio y arsénico.

  • c)  Por medicamentos: ácido nucleínico, adenosina, nucleótidos de pentosa, adrenalina, peptona, hipnóticos (en los casos de intoxicación de escasa gravedad).

  • d)  Otros tóxicos: ácido cinámico, cromo. En las intoxicaciones graves por el óxido de carbono se ha visto verdaderas reacciones leucemoides.

  • 15.  Leucocitosis agónica o preagónica, en modo alguno constante, ni siquiera frecuente, como fase fugaz durante la progresiva leucopenia terminal, por incontinencia de la medula ósea.

 16.  Leucocitosis en el linfogranuloma, con cifras superiores a 10000 en más de la mitad de los casos. Se acompaña a menudo de linfopenia, eosinofilia y monocitosis. En la fase final de la enfermedad y en las formas hepatoesplénicas puede observar leucopenia.

17.  Leucocitosis en hemopatías.

  • a)  En la anemia perniciosa acompañando a la crisis reticulocitaria que aparece al empesar el tratamiento con hígado, extractos hepáticos o vitamina B12.

  • b)  En las leucemias = excepto en las llamadas "aleucémicas" o en las fases aleucémicas= es característicos el aumento, enorme a veces, de la cifra leucocitaria.

  • c) En las anemias hemolíticas y en las hemoglobinurias durante las crisis.

  • d)  En la policitemia genuina.

  • e)  En las agranulocitosis pueden ocurrir crisis curativas leucemoides.

  • 18.  Leucocitosis neurógena o central. En las intervenciones quirúrgicas sobre el sistema nervioso central que afectan al diencéfalo. Por maniobras exploradoras como la encefalografía y la ventriculografía se desencadenan también leucocitosis asépticas.      

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