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¿Qué es la enfermedad diarreica aguda (EDA) o gastroenteritis ?

El término diarrea es asignado al aumento en la frecuencia de deposiciones diarias (dos o más veces del patrón habitual), las cuales suelen cambiar de consistencia volviéndose blandas, laxas o líquidas. Cerca del 80 % de los casos de diarrea mejoran de manera espontánea en los cuatro o cinco días posteriores al inicio de los síntomas.

 

La gastroenteritis se caracteriza por pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarrea moderada o intensa y malestar en el abdomen, y suele deberse a una infección que se adquiere al consumir alimentos contaminados.

La gastroenteritis es pues, un conjunto de trastornos producido por la inflamación de la mucosa gástrica y de la mucosa intestinal y cuyo síntoma principal es la diarrea. Puede estar acompañada por otros síntomas como náuseas y vómitos, pérdida de apetito, retortijones y malestar en el abdomen. En más del 90% de los casos se debe a una causa infecciosa.

La gastroenteritis aguda también se suele conocer como diarrea aguda. La diarrea se considera aguda cuando no supera las dos semanas de duración, se llama persistente cuando dura entre dos y cuatro semanas y crónica si dura más de cuatro semanas. Esta clasificación es importante pues la causa de la diarrea, las pruebas que se hacen para estudiarla, el tratamiento y el pronóstico cambian mucho según la duración de la enfermedad.

La gastroenteritis aguda es un proceso muy frecuente, con una incidencia en el mundo occidental de entre 0,5 y 2 episodios por persona y año. Suele ser una enfermedad benigna que se autolimita en pocos días. Sin embargo, cuando afecta a niños, ancianos o pacientes inmunodeprimidos puede conllevar complicaciones graves. En los países en desarrollo la gastroenteritis aguda es mucho más frecuente, especialmente entre los niños, y presenta una elevada mortalidad.

Entre las complicaciones, la más importante y temida es la deshidratación, convirtiéndose en el principal objetivo desde el punto de vista terapéutico.
a, el tratamiento y el pronóstico cambian mucho según la duración de la enfermedad.

La gastroenteritis aguda es un proceso muy frecuente, con una incidencia en el mundo occidental de entre 0,5 y 2 episodios por persona y año. Suele ser una enfermedad benigna que se autolimita en pocos días. Sin embargo, cuando afecta a niños, ancianos o pacientes inmunodeprimidos puede conllevar complicaciones graves. En los países en desarrollo la gastroenteritis aguda es mucho más frecuente, especialmente entre los niños, y presenta una elevada mortalidad.

Entre las complicaciones, la más importante y temida es la deshidratación, convirtiéndose en el principal objetivo desde el punto de vista terapéutico.

¿Porqué se presenta? ¿Qué la produce?

La diarrea aguda se puede originar por varios motivos, aunque más del 90% tienen una causa infecciosa. Generalmente, las gastroenteritis son originadas por microorganismos que se encuentran en el agua o en los alimentos, contaminados, habitualmente, por heces infectadas. La infección también se puede transmitir de una persona a otra, o por un animal, normalmente por vía oral (llevarse las manos a la boca después de haber entrado en contacto con un posible foco del síndrome).

Algunas bacterias son capaces de liberar ciertas sustancias, enterotoxina, que alteran la mucosa intestinal, provocando una liberación de sodio y cloro con la subsiguiente expulsión de agua. Este tipo de diarreas fundamentalmente acuosas son producidas por bacterias como Escherichia coli (diarrea del viajero), Vibrio cholerae (cólera) o Shigella spp.

Otras bacterias invaden el revestimiento mucoso intestinal, provocando una lesión orgánica en la pared intestinal y produciendo, además de pérdida de agua, líquido con alto contenido en proteínas. En ocasiones este líquido contiene moco y sangre; a estas gastroenteritis se las conoce como diarreas disenteriformes. Algunos de los microorganismos que producen este tipo de gastroenteritis son Salmonella o Campylobacter.

Los virus pueden provocar diarreas secretoras. De hecho, en las zonas de clima templado, durante el invierno, los virus son los principales responsables de la proliferación de diarreas, lo suficientemente graves, como para que los niños menores de 4 años tengan que ser hospitalizados. Algunos de los virus que originan la gastroenteritis son los rotavirus, adenovirus entéricos o astrovirus.

Los parásitos pueden invadir o adherirse al intestino provocando náuseas, vómitos, diarrea y malestar general. Estos parásitos son Giardia lamblia y Crytosporidium, que normalmente se adquieren al beber agua contaminada.

Las diarreas agudas que no son provocadas por causas infecciosas suelen ser debidas a la ingestión de sustancias tóxicas, intolerancia a la lactosa, ingesta de metales pesados, o por los efectos secundarios de ciertos fármacos.
¿Cuándo podemos decir que un niño esta con diarrea?

Cuando tiene 3 o más deposiciones líquidas en 24 horas. Es importante aclarar que los niños que toman leche materna exclusiva presentan varias deposiciones blandas en 24 horas, esto no es diarrea. 

¿Cómo se clasifica?

DIARREA ACUOSA.
La diarrea acuosa contiene deposiciones líquidas, sin sangre, generalmente se acompaña de vómitos, fiebre y pérdida de apetito. Es el tipo de diarrea más frecuente (90%), y generalmente cede espontáneamente en una semana. La Diarrea Acuosa produce frecuentemente deshidratación, por la abundante pérdida de líquidos que ocasiona. Este tipo de diarrea no requiere tratamiento antibiótico.

DIARREA DISENTERICA.
Es cuando la persona presenta deposiciones con sangre, generalmente se acompaña de fiebre alta, mal estado general, cólico, pujo (dolor al defecar), tenesmo (sensación de querer seguir haciendo deposiciones después de haber terminado), y en algunos casos incluso se pueden presentar convulsiones en los niños.

DIARREA PERSISTENTE.
Es aquella que dura más de 14 días, los episodios repetidos de diarrea son causa de desnutrición crónica. La excesiva perdida de líquidos corporales provocada por la diarrea, puede causar la muerte.

EL COLERA.
Es la enfermedad diarreica aguda mas severa que se conoce, causa deshidratación grave y shock por los vómitos y perdida abundante de líquidos intestinales, lo que puede llegar a causar la muerte si no se da un tratamiento rápido y oportuno con hidratación oral o endovenosa y antibióticos. Debido a que es muy contagiosa desencadena epidemias en las comunidades, es decir todos los habitantes de una comunidad se pueden contagiar.

¿Cómo se diagnostica?

Es muy importante en el momento de la evaluación clínica de un individuo con diarrea, precisar algunos aspectos de semiología como son las características específicas de la deposición, la frecuencia, consistencia, presencia de líquido, flatos, moco o sangre. Estos datos pueden orientar al médico para determinar el tipo de diarrea, sin ser de todas maneras hallazgos completamente específicos.

Es así como la diarrea líquida con gas podría sugerir infección por rotavirus. En otras ocasiones, la presencia de moco o sangre haría pensar más en diarrea tipo disentería o colitis, ya sea de etiología bacteriana o amebiana.


¿Qué se debe hacer inicialmente en casos de EDA? Cuando se puede manejar en la casa?



Tratamiento en el hogar previniendo la deshidratación.

a) Aumentar la ingesta de líquidos adecuados:
Desde el inicio de la diarrea darle los líquidos que normalmente se consumen en la casa: Caldos, sopas, agua de coco, "mingado de arroz".

b) Continuar con la alimentación, pues previene la desnutrición y ayuda a acortar la duración del episodio de diarrea. Debe dársele al niño los alimentos a los que está acostumbrado: leche materna, o leche de formula, si no toma leche materna, darle papillas, mazamorras, frutas u otra leche. Si no tiene apetito debe dársele los alimentos o líquidos en pequeñas cantidades, pero varias veces al día. Cuando mejore del episodio de diarrea, se le debe ofrecer una comida adicional, para recuperar el peso que haya perdido.

¿Cuándo se debe llevar al hospital?

Cuando el nivel de deshidratación del niño se agrava y se representa en el aumento de las deposiciones y el vómito. Ante esta eventualidad se debe suministrar terapia de rehidratación oral (TRO): 4 horas.

Al niño debemos tratarlo en el Puesto o Centro de Salud, o en un ambiente designado para tal fin.
Le damos Sales de rehidratación oral (SRO) a libre demanda, con vaso o taza y cucharita.
Si vomita, suspendemos la administración del suero (SRO), esperamos 10 a 15 minutos y luego continuamos dándole en pequeña cantidad, pero más frecuente. Si el niño tiene vómito persistente, este procedimiento puede repetirse 3 o 4 veces, cada vez vomitará menos y cada vez tolerará mejor el suero y comenzará a rehidratarse.
Una minoría de pacientes persisten con vómito, o presentan distensión abdominal (abdomen balonado), en tal caso suspendemos y aplicamos terapia endovenosa rápida (TEVR).

El paciente deshidratado con shock es una emergencia.

Administramos Solución Polielectrolítica (SPE). Si no se dispone de SPE, podemos utilizar Solución de Lactato Ringer (Solución de Hartmann) o Solución Salina Normal (Suero Fisiológico).
Debemos administrar la solución por Vía Endovenosa:

100 ml/kg de peso en un período de 3 horas, de la siguiente manera:
Primer hora:
50 ml/kg
Segunda hora:
25 ml/kg
Tercera hora:
25 ml/kg


c) Generalmente después de la segunda hora el niño ya se encuentra más hidratado y puede beber, en tal caso le comenzamos a ofrecer Sales de Rehidratación por Vía Oral a libre demanda, junto con el endovenoso. Transcurridas las 3 horas de hidratación endovenosa rápida, se le retira la venoclisis y continuamos el tratamiento con el PLAN B, manteniéndolo en observación mientras completa su hidratación.

d) Si el niño presenta alguna complicación, signos de alarma o si la evolución no es buena, debemos referirlo al Centro de Salud.

Si el niño se rehidrata como se espera, se le debe enviar a su casa con indicaciones de manejo según lo dicho anteriormente y se evalúa a las 24 horas.
¿Cómo se trata?

Los estudios clínicos en torno a las alternativas terapéuticas en la enfermedad diarreica son incontables. Ellos han buscado evaluar los diferentes aspectos del manejo como métodos de hidratación, alimentación del niño después del episodio de diarrea y el uso de medicamentos como antibióticos, antidiarreicos y probióticos.

Terapia de hidratación oral

La terapia de rehidratación oral (TRO) es la forma preferida de tratamiento para las pérdidas de líquidos y electrolitos causados por la diarrea en niños en casos leves o moderados. La reposición de las pérdidas de agua y electrolitos son consideradas en la actualidad como la base del tratamiento contra la diarrea.

El descubrimiento del transportador acoplado de sodio y glucosa en la vellosidad intestinal hacia mediados de la década de los sesentas fue el principio para desarrollar los estudios clínicos con el uso del suero de hidratación oral. Desde el siglo pasado ya se sabía que la administración de agua, sodio, potasio y cloro era fundamental para restablecer el volumen sanguíneo y permitir el tratamiento adecuado.

Después de la segunda guerra mundial se hizo común el uso de líquidos endovenosos para el tratamiento de casos severos de deshidratación para que luego en la década de los setentas se empezara a trabajar con el suero de hidratación oral.

La terapia de rehidratación, ofrece obvias ventajas sobre la terapia endovenosa, entre las cuales las más importantes son la facilidad de administración y el no requerir de personal especial entrenado, permitiendo ahorrar en costos.

Desde finales de la década de los sesentas hasta la actualidad se han realizado múltiples estudios comparando la terapia endovenosa con el suero oral. La mayoría de ellos sugieren ventajas del suero en los casos leves o moderados. Se usan en general soluciones con concentraciones de sodio entre 45 a 90 mmol/L que en más del 90% de los casos son capaces de recuperar el estado de hidratación.

La disminución en gastos es notoria en comparación con la terapia endovenosa, teniendo ambas el mismo efecto desde el punto de vista clínico.

Existen varios tipos de soluciones comerciales que sirven como suero de hidratación oral, en general muy parecidos al recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ; la mayoría de ellos traen de 45 a 50 mmol/L de sodio, a diferencia de la solución de la OMS que trae 90 mmol/L de sodio. Los demás electrolitos se encuentran en concentraciones similares.

En todas las diarreas agudas la reposición de líquidos y electrolitos tiene una importancia fundamental. Aun vomitando, el consumo de líquidos es necesario para corregir la deshidratación y frenar los vómitos que acompañan la gastroenteritis aguda.

En los casos leves la diarrea puede tratarse con un simple aporte de líquidos. Cuando esta es más intensa, y para evitar la deshidratación, la principal causa de muerte, hay que administrar bebidas con azúcar y electrolitos (bebidas deportivas o similares, como el suero casero). En caso de deshidratación extrema, sobre todo en bebés y ancianos, es precisa la rehidratación intravenosa.

Cómo hacer un suero casero
Dentro del tratamiento de la gastroenteritis aguda, un remedio clásico y barato para ayudar a la rehidratación es el suero casero. La receta para prepararlo es la siguiente:

Un litro y medio de agua hervida o embotellada (de esta manera nos aseguramos la ausencia de microorganismos que pudieran ser nocivos para el enfermo).
El zumo de un limón.
Un par de cucharadas soperas de azúcar.
Una cucharadita de sal y otra de bicarbonato.
Una vez el agua se ha enfriado, se mezcla todo y se toma el suero a lo largo del día.

El tratamiento de la diarrea está relacionado directamente con el grado de deshidratación, que se evalúa teniendo en cuenta parámetros como el porcentaje de pérdida de peso, el volumen urinario o alteraciones en el examen físico como mucosas secas, ojos hundidos o llanto sin lágrimas.

En los casos en que no hay deshidratación, no es estrictamente necesario emplear el suero oral, ya que su sabor salado puede impedir una buena aceptación por el niño. De todas maneras, si es posible, se debe administrar en tomas de hasta 10 cc/kg por cada deposición que haga. Este niño debería mantener dieta normal y ser estimulado a consumir la mayor cantidad de líquidos posibles.
En casos de deshidratación leve, es decir pérdida de peso del 3% a 5%, el suero oral se administra a 50 cc/kg en 4 horas más las pérdidas asociadas, que de manera usual son calculadas a razón de 10 cc /kg por cada deposición que haga el niño. Cada 2 horas se revisa la evolución clínica y se decide la conducta a seguir.

Está demostrado que en más del 90% de los niños con vómito es posible hidratarlos por vía oral con suero. La clave está en administrar volúmenes pequeños del líquido en intervalos frecuentes. De esta manera el niño va recobrando poco a poco su estado basal normal para

Antidiarreicos.

Diversos agentes farmacológicos se han intentado utilizar para disminuir la frecuencia e intensidad de las deposiciones. En la actualidad no se recomienda su uso en niños y la mayoría de estudios clínicos no han podido demostrar su utilidad. Otros agentes que buscan disminuir la sintomatología clínica como
los probióticos (estimuladores de la flora nativa). Actualmente puede usar el Subsalicilato de Bismuto con su dosis de acuerdo a la edad y peso del niño.

¿Cómo se previene?

Se debe enseñar a los padres a reconocer si el niño se empeora o aumenta su deshidratación, o si aparece alguna complicación, que acuda inmediatamente al Puesto o Centro de salud.
Evitar nuevos episodios de diarrea. Debemos indicar a los padres:

  • Dar al niño lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y luego de esa edad alimentos sólidos y lactancia materna hasta los 2 años.
    Consumir alimentos frescos, limpios y bien hervidos.
    Tapar bien los alimentos.
    Uso de agua hervida o tratada.
    Lavado de manos antes de preparar los alimentos o dar de comer al niño, y después de hacer deposiciones.
    No hacer deposiciones al aire libre (uso de baño o letrina).
    Eliminar adecuadamente la basura (enterrarla o quemarla).
    No dejar al niño en el suelo.
    Cumplir con el calendario de vacunación.

Las primeras vacunas experimentales fueron usadas hacia 1980, y eran vacunas monovalentes derivadas de animales. La vacuna actualmente aprobada es una forma de administración oral de virus vivo-atenuado. Se recomienda la administración a los dos, cuatro y seis meses de vida, con intervalos entre dosis no menor a tres semanas, siendo preferible que las tres dosis sean recibidas antes de los seis meses de vida.

¿Qué pasa si no se consulta a tiempo?

La diarrea puede causar deshidratación y si es severa puede causar la muerte. Además si repite varias veces es causa de desnutrición, lo que disminuye la calidad de vida en el futuro.

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