Búsqueda personalizada

Por lo general, la infección neonatal por virus de la hepatitis B se contagia durante el parto. Suele ser asintomática, pero puede provocar enfermedad subclínica. La infección sintomática causa ictericia, letargo, retraso de crecimiento, distensión abdominal y heces de color arcilla. El diagnóstico se realiza por serología. Rara vez, la enfermedad grave puede provocar insuficiencia hepática aguda que requiere trasplante hepático. En los cuadros menos graves, el tratamiento es sintomático. La inmunización activa y pasiva ayuda a prevenir la transmisión vertical.

De las formas reconocidas de hepatitis viral primaria, sólo el virus de la hepatitis B (HBV) es una causa importante de hepatitis neonatal. La infección por otros virus (p. ej., citomegalovirus, virus herpes simple) puede causar inflamación hepática, junto con otras manifestaciones.

La transmisión madre-hijo de HBV se debe, fundamentalmente, a la microtransfusión maternofetal durante el trabajo de parto o al contacto con secreciones infectadas en el canal de parto. La transmisión transplacentaria es inusual. La transmisión posparto por exposición a sangre, saliva, heces, orina o leche maternas es rara. La infección neonatal por HBV puede ser un reservorio viral importante en ciertas comunidades.

La hepatitis B aguda materna dentro de los 2-3 meses del parto conlleva un riesgo de transmisión de alrededor del 70%, pero el riesgo es sólo de alrededor del 5% cuando la enfermedad se produce durante el primer o segundo trimestre. El riesgo de transmisión también es alto en caso de portadoras asintomáticas de antígeno de superficie de hepatitis B (HBsAg) con antígeno e (HBe; ver Hepatitis viral aguda : Serología). Las portadoras sin antígeno e o con anticuerpos anti-HBe tienen menos probabilidad de transmitir la enfermedad.

Signos y síntomas

  Se cree que la transmisión del VHB de una madre infectada al recién nacido se produce principalmente por exposición a la sangre materna en el momento del parto. Aunque en Taiwán se ha constatado el paso transplacentario, no se ha observado esta circunstancia en otra parte del mundo. Es recomendable efectuar la detección del HBsAg en todas la embarazadas. Todos los hijos de madres HBsAg positivas deben recibir la inmunoglobulina especifica (HBIg) y la vacuna recombinante contra la hepatitis B. La primera dosis de vacuna y la HBIg se administran durante las primeras doce horas de vida y se repite la vacuna al mes y a los 6 meses de edad. La dosis de HBIg es de 0.5 ml y debe ser administrada lo antes posible después del parto, en un periodo menor de las 12 horas, via intramuscular.
Los neonatos de madres HBsAg positivas deben ser bañados lo antes posible, para eliminar la sangre y otras secreciones infectadas con VHB. De ser necesario se hace una aspiración suave del contenido estomacal, evitando traumas de la mucosa que podrían promover el ingreso de VHB a la sangre del recién nacido. Algunos aconsejan la cesárea como una manera de reducir la transmisión de madre a hijo del VHB, sin embargo este abordaje no se recomienda por la falta de evidencias que sustente la practica y por la eficacia de la inmunoprofilaxis.
La lactancia materna en madres HBsAg positiva, se permite en los casos donde el recién nacido halla recibido la inmunoprofilaxis.

Tratamiento
Medidas sintomáticas. Se requiere tratamiento sintomático y nutrición adecuada. Ni los corticoides ni la inmunoglobulina antihepatitis B (HBIG) son de utilidad. Ningún tratamiento previene la aparición de hepatitis crónica, subclínica, una vez contagiada la infección. Dado el riesgo de presentar enfermedad grave, debe controlarse periódicamente la función hepática.

Prevención
Debe investigarse la presencia de HBsAg en las embarazadas en una visita prenatal temprana. Si esto no se ha realizado, es preciso hacerlo cuando ingresan para el parto. Algunas mujeres con determinaciones positivas de HBsAg reciben tratamiento con lamivudina durante el tercer trimestre, que puede prevenir la transmisión perinatal de hepatitis B.

Los recién nacidos cuyas madres son positivas para HBsAg deben recibir 1 dosis de HBIG de 0,5mL por vía IM dentro de las 12 horas del parto. Debe aplicarse vacuna recombinante contra el virus de la hepatitis B por vía IM en una serie de 3 dosis. (Nota: las dosis varían según las marcas comerciales de vacuna). La primera dosis se aplica junto con la HBIG, pero en un sitio diferente. La segunda dosis se aplica 1-2 meses, y la tercera, 6 meses después de la primera. Si el recién nacido pesa < 2 kg, la primera dosis de vacuna puede ser menos eficaz. Las dosis siguientes se administran a los 30 días de vida (o en el momento del alta hospitalaria), y después se administran otras 2 dosis de 1 a 2 meses y 6 meses después de la dosis de los 30 días. Se recomienda investigar HBsAg y anti-HBs a los 9-15 meses.

Se debe vacunar a todos los recién nacidos, en particular donde la infección endémica por virus de la hepatitis B es alta o donde la investigación de HBsAg en las madres no resulta práctica.

No se recomienda separar a un recién nacido de su madre HBsAg-positiva, y la lactancia materna no parece aumentar el riesgo de transmisión posparto de HBV, en particular si se ha administrado HBIG y vacuna contra el virus de la hepatitis B. Sin embargo, si la madre presenta grietas del pezón, abscesos u otra patología mamaria, la lactancia materna podría ser un medio de transmisión del HBV.

Bibliografía:
1.- Cloherty, J.,Stark A. Manual de Cuidados Neonatales, 269:379. 1999
2.- Gordon B. Avery, Mary Ann Fletcher, Mhairi G. Mac Donald. Pathophysiology and Management of the Newborn, 5th edition, 1999; 1121:1184.

 Volver a servicio de Neonatología