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Es una enfermedad causada por un agente infeccioso llamado Giardia lamblia. Acostumbra a cursar en forma de pequeños brotes dentro del ámbito escolar (principalmente en las guarderías) y es más frecuente entre los niños pequeños, aunque se pueden dar casos en todas las edades.

Muchas personas infectadas por este agente lo eliminan por las heces y no presentan ningún síntoma. Son los llamados portadores sanos.

En algunas ocasiones, los infectados presentan la enfermedad. En estos casos suele haber diarrea, acompañada de pérdida de apetito y de peso, y algunas veces dolor intestinal.

Las deposiciones diarreicas no suelen ser numerosas y son de color pálido y aspecto brillante.

La enfermedad siempre evoluciona favorablemente, salvo cuando se presenta en niños malnutridos o con otros problemas de salud.

 

¿CÓMO SE TRANSMITE LA ENFERMEDAD?

La enfermedad se transmite de persona a persona a través de las manos sucias, después de ir al WC o de cambiar pañales. Esta forma de contagio por contacto directo con las heces es la forma de transmisión más importante en los niños.

También es posible coger la enfermedad comiendo alimentos o bebiendo agua contaminados, ya que éste agente tiene gran capacidad de resistencia al medio ambiente, o por el contacto con animales infectados como perros y otros mamíferos.

Los objetos o juguetes contaminados también pueden transmitir la enfermedad si los niños se los ponen en la boca.

 

¿CUÁNDO SE DEBE AVISAR AL MÉDICO?

Cuando un/a niño/a tenga diarrea se consultará al pediatra, que hará el diagnóstico de la enfermedad, valorará el estado de hidratación del enfermo y prescribirá el tratamiento adecuado.

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA PREVENIR LA ENFERMEDAD?

La aparición de brotes epidémicos de giardiasis, originados por la transmisión de persona a persona, es frecuente dentro del ámbito de las guarderías, ya que los trabajos de cambio de pañales como la falta de control de los esfínteres por parte de los niños más pequeños implica un mayor riesgo de contacto con las heces. Dadas estas circunstancias, si las prácticas higiénicas no son muy rigurosas, hay el peligro de tener contacto con el material infectante.

Así pues, la medida más importante para la prevención de esta enfermedad consiste en una buena práctica de las normas higiénicas.

Hábitos como lavarse las manos después de ir al WC o cambiar los pañales, desinfectar los juguetes que los niños se ponen en la boca, limpiar correctamente las clases o acostumbrar a los niños pequeños a utilizar el WC en vez del orinal tienen que ser prácticas habituales en una guardería.

Las normas higiénicas antes mencionadas también se tienen que practicar en casa.

¿QUÉ SE DEBE HACER CUANDO APAREZCA UN CASO O MÁS DE LA ENFERMEDAD EN UNA ESCUELA?

Ante la aparición de un caso esporádico de giardiasis en una guardería o en una escuela se avisará a los padres para consultar al médico.

Cuando aparezcan diferentes casos relacionados tendrán que intervenir los servicios de salud pública correspondientes.

En estas situaciones, las actuaciones que se han de realizar en materia de prevención y control corresponden a las secciones de epidemiología de las delegaciones territoriales de Sanidad de las diferentes provincias o al Servicio de Epidemiología del Instituto Municipal de Salud Pública, en el caso de la ciudad de Barcelona.

 

¿CUÁNDO SE PUEDE VOLVER A LAS ACTIVIDADES NORMALES?

Cuando un/a niño/a padezca giardiasis no volverá a la escuela hasta la desaparición de los síntomas.

La incorporación a la escuela se podrá realizar aunque el niño no haya finalizado el tratamiento; sin embargo, se debe continuar hasta su total cumplimiento.

En casos de brotes que no remitan con las medidas de control habituales, puede estar justificado excluir a los niños de la escuela hasta que se demuestre que no eliminen giardias con las heces.

¿QUÉ MÁS HAY QUE SABER?

La existencia de portadores sanos da una complejidad especial al estudio y control de los brotes de esta enfermedad y obliga, a veces, a que se tengan que extremar las actuaciones. El fracaso de las medidas habituales de control de los brotes hace que la medidas que a simple vista puedan parecer exageradas estén justificadas, como someter a un examen de heces a todos los niños de una clase y no solamente a los que estén enfermos. En todo caso, las decisiones corresponden a las secciones de epidemiología de las delegaciones territoriales de Sanidad de cada provincia y, en el caso de la ciudad de Barcelona, al Servicio de Epidemiología del Instituto Municipal de Salud Pública.

TRATAMIENTO. El metronidazol es la droga de elección; un tratamiento de 5 a 7 días tiene una tasa de curaciones del 80 al 95%. El tinidazol o secnidazol, un nitroimidazol, tiene una tasa de curación del 90 al 100% después de una única dosis pero existen pocos datos de innocuidad y eficacia en niños.

La furazolidona, mas usada en los años 70 y 80,  tiene una eficacia del 72 al 100% cuando se administra durante 7 a 10 días y tiene un sabor aceptable para el uso pediátrico. El albendazol ha mostrado ser tan eficaz como el metronídazol en el tratamiento de la giardiasis en niños y posee menos efectos adversos. El albendazol puede formularse como suspensión y se ha administrado a niños de 2 años y mayores en dosis de 400 ing diarios por boca durante 5 días. La paromomicina, un aminoglucósido no absorbible con una eficacia del 50 al 70%, se recomienda para el tratamiento de la infección sintomática en las mujeres embarazadas. La quinacrina puede obtenerse mediante una orden especial (véase Fármacos para las infecciones parasitarias.

 Actualmente la Nitazoxanida (Celectan, Givotan), molécula de estructura nitrotiazol, que posee un átomo de azufre, el cual es responsable de aumentar su espectro de acción, la eficacia clínica y disminuir su toxicidad.
• La actividad antiprotozoaria de la nitazoxanida se cree que es debido a la interferencia con la enzima piruvato ferrodoxina oxidorreductasa (PFOR), dependiente de la reacción de transferencia de electrones, la cual es esencial en el metabolismo de energía anaeróbica. 
• Los estudios en Giardia lamblia han demostrado la reducción de la enzima PFOR por la transferencia de electrones en ausencia de ferredoxidina. La interferencia con la enzima PFOR reacción dependiente de la transferencia de electrones pudiera no ser la única forma que la nitazoxanida exhibe como actividad antiprotozoaria. El ADN de la enzima PFOR de Cryptosporidium parvum posee una secuencia similar a la Giardia lamblia. La nitazoxanida ha mostrado ser efectiva contra Entamoeba histolytica, Giardia lamblia, Trichomona vaginalis, Cryptosporidium parvum. 
• Entre los efectos terapéuticos de la nitazoxanida se ha documentado su eficacia clínica sobre los Helmintos (nemátodos y céstodos) como Ascaris lumbricoides, Hymenolepis nana, Trichuris trichuria, Enterobius vermicularis, uncinariasis, Taenia saginata, parásitos que infestan al humano, encontrando que interfiere con el metabolismo de la glucosa del parásito, por alteración de las sustancias secretorias del aparato de Golgi, secreción de acetilcolinesterasa y el consumo de glucosa del parásito, creando así un agotamiento en el glucógeno y una acidosis láctica, lo cual ocasiona finalmente la muerte del parásito. 
 
Si el tratamiento fracasa puede repetirse una serie de la misma droga. En los pacientes inmunocomprometídos las recaídas son frecuentes y pueden requerir tratamiento prolongado. Algunos expertos recomiendan el tratamiento combinado para la giardiasis en pacientes inmunocomprometidos que no responden a series de ambas drogas por separado.

En general no se recomienda el tratamiento de los portadores asintomáticos. Las posibles excepciones son la prevención de la transmisión doméstica a pacientes con hipogammaglobulinernia o fibrosis quística y a mujeres embarazadas por parte de niños pequeños.


 

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