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EXTRACCIÓN Y CONSERVACIÓN DE LA LECHE MATERNA

María Teresa Hernández Aguilar

 

Extracción de leche materna

La extracción de leche materna puede ser necesaria en múltiples ocasiones a lo largo de la lactancia del bebé y puede ser imprescindible para la madre que trabaja fuera de casa o para la que tiene a su hijo separado de ella, por diversas causas. La extracción de leche materna es una técnica para vaciar el pecho que imita la succión del bebé y exige entrenamiento y paciencia. Se hace más eficaz a medida que la madre coge práctica con la técnica de extracción y es más sencilla en la madre que tiene establecida una buena producción de leche que cuando se inicia la lactancia (como en el caso de recién nacidos hospitalizados).

 

Nunca debe utilizarse la extracción de leche materna como un indicador de la cantidad de leche que la madre produce, ya que la extracción manual o mecánica siempre es menos eficiente que el bebé puesto al pecho y las situaciones de estrés y la inexperiencia pueden resultar en la obtención de pequeñas cantidades que minarán la confianza de la madre y pueden propiciar el destete.

 

Es necesario saber y explicar que las primeras extracciones siempre obtienen escasas cantidades de leche, pero con la práctica las madres son capaces de extracciones más eficaces y adecuados vaciamientos del pecho. Esta es una técnica que se debe enseñar a toda madre que amamanta ya que puede serle útil en diversas ocasiones a lo largo de la lactancia.

 

Indicaciones de la extracción de leche materna

La extracción de leche materna puede ser útil en varias ocasiones a lo largo de la lactancia de un lactante normal y sano, pero puede ser imprescindible para un lactante prematuro, enfermo o alejado de su madre, por circunstancias diversas.

 

De modo que será útil que la madre se extraiga leche para prevenir o disminuir la congestión mamaria cuando no puede ofrecer el pecho durante varias horas (por trabajo, una intervención quirúrgica, viaje, etc.) o para ofrecer leche materna al lactante en su ausencia (estudio, incorporación al trabajo u otras actividades).

 

Puede ser necesaria para mantener o aumentar la producción si la madre viaja a menudo, debe tomar medicación no recomendada durante la lactancia y para el tratamiento de algunos casos de hipergalactia o de hipogalactia.

Puede ser imprescindible para alimentar al bebé con la leche de la madre que no puede amamantarlo directamente (por enfermedad de la madre o el bebé, grandes prematuros), para establecer o reinstaurar la lactancia: prematuros, madres adoptivas o que desean reestablecer la lactancia que se había suprimido previamente, para aumentar la calidad de la leche en la alimentación de bebés de bajo peso, para vaciar el pecho y estimular la producción cuando el bebé no mama eficientemente, cuando la producción ha disminuido por tomas infrecuentes o cuando la lactancia no se ha iniciado correctamente en el hospital, o para contribuir a un banco de leche.

 

La red brasileña de bancos de leche establece las indicaciones para el uso de leche humana de banco para: lactantes prematuros o de bajo peso que no medran, recién nacidos infectados especialmente con enfermedades gastrointestinales, portadores de deficiencias inmunológicas, diarreas prolongadas, lactantes con problemas de alergia a proteínas heterólogas, lactantes adoptados y otros casos excepcionales a criterio médico.

 

 

 

Frecuencia de extracción

La mayoría de los lactantes necesitan mamar cada 2 o 3 horas. Si la madre o el bebé no pueden amamantar cada 2 o 3 horas, es aconsejable extraer la leche de los pechos para evitar que se llenen en exceso y ayudar a que se mantenga la producción de leche. Es conveniente extraer la leche tan pronto como se haya interrumpido el horario habitual de amamantar. En el caso de prematuros, no se debe esperar a la subida o a que la madre se sienta incómoda. El calostro también se puede extraer y almacenar.

 

Medidas higiénicas y de asepsia

Antes de cada extracción es necesario el lavado meticuloso de manos con agua caliente y jabón y la limpieza de uñas con un cepillo. Esto reduce el riesgo de contaminación bacteriana posterior de la leche extraída.

 

La ducha diaria es suficiente para la higiene del pecho y aréola, y hace innecesaria la limpieza de las aréolas y pezones como a menudo se ha recomendado. Se permite así la función lubricante y bacteriostática de las glándulas de Montgomery. Se deben desaconsejar los jabones antibacterianos y las lociones o geles con alcohol, que favorecen la desecación de la aréola y la aparición de grietas. Para disminuir el riesgo de contaminación bacteriana se aconsejará a la madre que evite hablar o tocarse la cara, la nariz o la boca con un pañuelo mientras realiza la extracción (esto es especialmente importante en caso de infección respiratoria).

 

Los recipientes donde se acumulará la leche extraída y las partes del extractor (en caso de utilizarlo) deben limpiarse meticulosamente con agua caliente y jabón, enjuagarlas y secarlas. Una vez al día, se esterilizarán los recipientes y componentes del extractor hirviéndolas en una olla tapada con agua durante 10 o 15 minutos, o en el lavavajillas a temperatura de 60° por lo menos o con medios químicos diseñados para este fin. Dejar secar tapados y cubiertos con un paño limpio. La Asociación Americana de Bancos de Leche no exige la esterilización de los recipientes ni de las partes que cada madre usa para la extracción, pero la Asociación de Bancos de Leche de Brasil, aconseja el uso de recipientes estériles, a pesar de que posteriormente se someterá la leche a pasteurización.

 

Lugar de extracción y medidas facilitadoras

Es aconsejable que la madre busque un lugar silencioso y privado en donde se sienta cómoda para la extracción y donde tener el equipo recolector limpio y listo para usar.

 

Para facilitar la extracción, se han descrito como útiles diferentes técnicas de relajación, como que la madre tome una bebida caliente (o fría) mientras se extrae la leche o inmediatamente antes, que realice ejercicios de relajación y varias inspiraciones profundas unas cuantas veces, antes de la extracción; un ambiente propicio: escuchar música suave, tener alguna foto del bebé a mano y masajes relajantes sobre la espalda de la madre. La acupuntura china designa unos puntos especiales en la espalda de la madre para estimular el reflejo de eyección. A pesar de que no hay evidencia científica de la eficacia de estas técnicas, sería interesante la investigación de las mismas ya que su uso está ampliamente extendido y en la experiencia de muchas madres, son técnicas que resultan muy útiles.

 

Técnicas para estimular la bajada de la leche

Tanto sí se va a extraer la leche de forma manual como con extractor, es necesario primero preparar el pecho para facilitar la extracción, provocando el reflejo de bajada o de eyección láctea. La aplicación de calor (seco o húmedo) sobre el pecho favorece el flujo de leche, pero no es aconsejable para aliviar la congestión mamaria de los primeros días.

 

Además se pueden realizar unos masajes relajantes, en la espalda de la madre, deslizando los pulgares, los puños o las palmas de la mano del masajista a lo largo de los canales paravertebrales, desde región cervical a lumbar, utilizando algún aceite para masaje que favorezca el deslizamiento.

 

También son útiles las inspiraciones profundas y los movimientos de relajación aprendidos en la preparación al parto.

 

Además, la estimulación del pezón con suaves movimientos rotatorios antes de la extracción, favorece la secreción de oxitocina estimulando así el reflejo de eyección de la leche.

 

Después, la madre puede estimular sus pechos realizando los siguientes masajes sobre el pecho:

Masajear: oprimiendo firmemente el pecho hacia la caja torácica (costillas), realizar un movimiento circular con los dedos en un mismo punto, sin deslizar los dedos sobre la piel. Después de unos segundos ir cambiando hacia otra zona del seno.

Frotar el pecho cuidadosamente desde la parte superior hacia el pezón, de modo que produzca un cosquilleo.

 

Continuar este movimiento desde la periferia del pecho hacia el pezón, por todo alrededor.

Sacudir ambos pechos suavemente inclinándose hacia delante.

 

Técnicas de extracción

La leche materna puede obtenerse mediante extracción manual, con extractores manuales o eléctricos.

 

Inicio de la extracción

La madre, en el caso de la extracción de leche para prematuros o recién nacidos hospitalizados, debe empezar a extraerse regladamente, lo más pronto posible después del parto, ya que se ha relacionado el tiempo transcurrido desde el parto hasta la primera extracción con un aumento del número de colonias de E. coli en la leche extraída.

 

Sin embargo, no es necesario desechar la primera porción de leche extraída ya que esta práctica no disminuye el riesgo de contaminación de la leche materna.

 

Dado que las primeras extracciones de leche no suelen producir más que unos pocos mililitros de leche, es aconsejable que la madre que quiere extraerse leche para alimentar a su hijo o hija cuando ella esté fuera, empiece a extraerse leche y a adquirir práctica en la técnica manual o con sacaleches, al menos 15 días antes de empezar a ausentarse.

 

Extracción manual

La extracción manual de la leche materna es la técnica más usada en todo el mundo, ya que no necesita equipo ni electricidad.

 

Es necesario el aprendizaje y es más laboriosa, pero a muchas madres les resulta más agradable y natural.

 

Además de poder ser usada para todas las indicaciones de la extracción de leche mencionadas anteriormente, la técnica manual es especialmente útil para: disminuir la tensión en la aréola o el pecho debido a una excesiva cantidad de leche y facilitar el enganche al pecho, para vaciar un pecho excesivamente lleno de forma puntual cuando el bebé no está disponible, y para estimular el reflejo de eyección antes de amamantar o de la extracción mecánica

 

Técnicas

Tras seguir las medidas higiénicas recomendadas y los masajes para facilitar el reflejo de eyección, la leche puede exprimirse sobre cualquier recipiente limpio aunque los recipientes de boca ancha son más útiles. Suele ser útil provocar previamente el reflejo de bajada en ambos pechos (masajear, frotar, sacudir).

 

La técnica Marmet es una de las más utilizadas y se lleva a cabo mediante los pasos siguientes:

• Se coloca el pulgar y los dedos índice y medio formando una letra "C" a unos 3 o 4 cm por detrás del pezón (no tiene que coincidir forzosamente con el final de la aréola). Debe evitarse que el pecho descanse sobre la mano.

• Se empuja con los dedos hacia detrás (hacia las costillas) sin separarlos (para pechos grandes o caídos, primero levantarlos y después empujar los dedos hacia atrás).

• Se ruedan los dedos y el pulgar hacia el pezón, con movimiento como de rodillo (rodar no deslizar).

• Estos movimientos se repiten rítmicamente para vaciar los depósitos (colocar los dedos, empujar hacia adentro, rodar), rotando la posición de los dedos para vaciar otras partes del pecho. Se deben utilizar ambas manos en cada pecho.

• Se repite todo el proceso de exprimir y provocar el reflejo de bajada en ambos pechos, una o dos veces. El flujo de leche, generalmente, se enlentece a medida que los reservorios se van vaciando. Se extrae leche hasta que el flujo se haga más lento. Puede hacerse simultáneamente en ambos lados.

• Se deben evitar presiones o tirones excesivos e incómodos.

 

Otras técnicas

Tras seguir los tres primeros pasos de la técnica Marmet:

• En vez de rotar, comprimir la aréola (sin hacer daño) entre el índice y el pulgar para obtener un chorro de leche, repetir unas tres veces y rotar los dedos progresivamente por toda la aréola

• Para obtener leche, iniciar un movimiento de ola que empiece en el meñique, comprimiendo suavemente el pecho, seguido por el 4º dedo, después por el tercero, hasta el 2º, mientras el 1º comprime desde arriba.

• Realizar estos movimientos 2 veces y cambiar la mano de posición de forma que se vaya alcanzando toda la superficie del pecho.

 

Tiempo de extracción

El procedimiento completo debe durar entre 20 y 30 minutos. Extraer la leche de cada pecho de 5 a 7 minutos. Masajear, frotar y sacudir. Extraer nuevamente de cada pecho de 3 a 5 minutos. Masajear, frotar y sacudir. Extraer una vez más de

2 a 3 minutos.

 

Si la producción de leche ya está establecida, utilizar los tiempos anteriores sólo como una guía. Si aún no hay leche o hay poca, seguir los tiempos anteriores cuidadosamente.

 

Extracción mecánica

Algunas madres encuentran la extracción manual incómoda o engorrosa o lenta; en estos casos se puede recurrir a la extracción mecánica con diversos tipos de extractores.

 

Las madres de prematuros o lactantes enfermos hospitalizados deben utilizar preferiblemente este tipo de extracción que vacía mejor el pecho y obtiene mayores concentraciones de grasa en la leche extraída.

Tipos de extractores

Existen 2 tipos de extractores, los mecánicos (mal llamados manuales) y los eléctricos.

 

Los extractores mecánicos (o manuales) se accionan a mano, con diversos mecanismos: de perilla, de palanca, de pistón tipo cilindro. Tienen la ventaja de ser más baratos, aunque en general hacen la extracción más lenta.

 

Los extractores eléctricos, en general, son más rápidos y requieren menos participación activa de la madre.

 

Sin embargo parece que es más importante el diseño de la copa y la adaptación de un accesorio que comprima la aréola al realizar el vacío, según los resultados de 2 estudios de comparación recientes entre un extractor manual y 2 eléctricos, uno pequeño y uno grande. Se ha descrito recientemente que algunas madres de prematuros mostraron una clara preferencia por un extractor manual con un diseño nuevo

 

Uso del extractor mecánico

1. Colocar el embudo o el reborde con copa suave sobre el pecho siguiendo las instrucciones del fabricante. Es esencial que el embudo o campana del extractor selle bien sobre el pecho, para evitar que la aspiración sea baja y no se logre un buen vaciado.

 

2. Imitar la "llamada a la leche" del bebé, usando tracciones cortas y rápidas.

 

3. Una vez que se obtenga algo de leche, deben realizarse aspiraciones largas y uniformes con el pistón, palanca o cilindro. Debe evitarse la tentación de usar demasiada aspiración, causando malestar. El bombeo forzoso y doloroso (no retirar el pistón más de 2-3 cm) bloqueará el mecanismo de liberación de la leche y puede dejar dolorido el pecho. Se debe mantener la tracción hasta que el flujo se detenga o sea lento y, entonces, volver a aspirar empujando hacia arriba y tirando de nuevo.

 

4. Algunos extractores cuentan con un regulador para aspirar. Es conveniente empezar por el nivel más bajo e ir incrementándolo hasta que la leche fluya libremente y la madre se sienta cómoda.

 

5. Se debe usar el extractor de 5 a 7 minutos o hasta que el chorro de leche o las gotas sean más lentas, en cada lado. Usar en cada pecho unas cuantas veces más, hasta que el flujo de leche sea lento.

 

Extractores eléctricos

Si la madre va a regresar al trabajo o estará lejos de su bebé por largo tiempo, un extractor eléctrico puede ser más eficaz, sobre todo si permite la extracción de los dos pechos a la vez. Estos extractores se pueden alquilar en las farmacias, en los hospitales o a través de organizaciones de madres lactantes, quedándose la madre con las partes desechables, al terminar el período de alquiler. En las farmacias se pueden conseguir los de pilas o eléctricos pequeños.

 

Tipos de extractores eléctricos

Extractores pequeños

Éstos pueden funcionar con pilas o a la red y hay modelos que tienen 2 copas para realizar doble extracción. Son más económicos y menos aparatosos, y la eficacia de los nuevos modelos es excelente.

 

 

Existen modelos incorporados en maleta, para transportar, con nevera incorporada, de pistón, con doble copa. Algunos de ellos es posible alquilarlos a través de las farmacias o de los hospitales o directamente a la compañía.

 

Los modelos más recientes, como el Whisperwear (no comercializados en España todavía) se pueden llevar bajo la ropa, lo que hace más cómoda y discreta la extracción

 

El uso del extractor eléctrico

1. Las medidas higiénicas y de preparación de los pechos son las descritas anteriormente.

2. Antes de conectar el extractor se debe ajustar el control de aspiración en el nivel de presión más bajo o mínimo.

3. Colocar el embudo o la campana del extractor en el pecho, poner el pezón en el centro y encender el aparato. El pezón se moverá hacia adelante y atrás dentro del embudo. Asegurarse de que el embudo o campana del extractor selle bien sobre el pecho. Después de las primeras gotas, aumentar poco a poco el nivel de aspiración, evitando que la aspiración resulte incómoda. Se usará el extractor de 5 a 7 minutos en cada pecho. Masajear el otro pecho y aplicar el extractor, de nuevo de 5 a 7 minutos. Usar el extractor en cada lado al menos 2 veces.

4. Los sistemas con extractores dobles permiten extraer la leche de ambos pechos al mismo tiempo. Así se puede recolectar más leche en menos tiempo. Se debe usar de 10 a 15 minutos.

 

Almacenamiento de la leche materna

Una vez extraída la leche se almacenará en recipientes limpios, y preferiblemente estériles. Es conveniente usar un recipiente limpio cada vez que se recolecte leche y etiquetar la leche con la fecha y la hora en que se extrajo.

 

La leche materna puede congelarse en recipientes de plástico duro, de cristal o bolsas diseñadas a este efecto.

 

Se desconoce cómo puede afectar a la composición de la leche el almacenamiento en diferentes materiales: el polipropileno puede disminuir el contenido en lisozima y lactoferrina pero no se ha observado que altere los contenidos en micronutrientes ni leucocitos; el polietileno disminuye los títulos de IgA secretora; los leucocitos se adhieren a las paredes de vidrio.

 

La asociación americana de bancos de leche aconseja el almacenamiento en recipientes duros (policarbonato o plástico duro transparente, polipropileno o plástico duro opaco y cristal), porque aduce, muestran la menor pérdida de factores inmunológicos durante el almacenamiento. Además aconsejan el cierre con una tapa dura en vez de tetinas que favorecen la contaminación bacteriana y la oxidación de la leche. Algunos autores desaconsejan el uso de envases de vidrio ya que los leucocitos se adhieren a las paredes de este material.

 

No deben utilizarse recipientes de PVC que pueden intercambiar moléculas potencialmente tóxicas con la grasa de la leche. Los envases de polietileno (bolsas de plástico) pueden provocar una disminución del contenido de IgA secretora de hasta un 60 %, además son difíciles de manejar y pueden pincharse con facilidad, por lo que en caso de utilizarse, es conveniente almacenarlos en el frigo o en el congelador dentro de recipientes duros. Su uso está desaconsejado en prematuros.

 

Las bolsas de plástico para leche pueden utilizarse para los bebés sanos nacidos a término, pero no son aconsejables para los prematuros hospitalizados. No se debe tocar el interior de la bolsa para leche o de los biberones para que no entren bacterias. Se deben sellar los recipientes inmediatamente después de recolectar la leche.

 

Es conveniente llenar cada recipiente con 60 o 120 ml de leche materna y dejar lugar en el recipiente, en el caso de que se vaya a congelar, para que la leche se expanda al congelarse. Habrá menos desperdicio y se calentará o descongelará antes si se almacena en cantidades pequeñas.

 

Modos de conservación

La leche materna puede almacenarse a temperatura ambiente, refrigerada y congelada.

 

El tiempo de almacenamiento varía en función de la temperatura de conservación.

Tiempo y temperaturas

 

• Calostro: a temperatura ambiente 27- 32º C, de 12 a 24 horas.

• Leche madura:

– A 15º C, 24 horas.

– A 19-22º C, 10 horas.

– A 25º, 4 a 8 horas.

– Refrigerada entre 0 y 4ºC, de 5 a 8 días.

• Leche congelada:

– En un congelador dentro de la misma nevera: 2 semanas.

– En un congelador que es parte de la nevera pero con puerta separada: 3- 4 meses (la temperatura varía según la frecuencia con que se abre la puerta).

– En un congelador separado, tipo “Combi” con temperatura constante de –19ºC: 6 meses.

– Si se almacena la leche en bolsas, estas deben guardarse en un recipiente de plástico duro para protegerlas de pinchaduras y de los olores en el congelador.

– No se debe almacenar la leche materna en la puerta del congelador, ya que la temperatura es menos estable.

– La leche que ha estado en la nevera durante dos días o menos puede ser congelada. Si ha estado en la nevera durante más de dos días pero menos de 5 días, puede darse al bebé pero no se debe congelar.

 

Cómo descongelar y calentar la leche materna

• Descongelar durante la noche:

– Sacar la leche del congelador la noche anterior y dejar en la nevera.

 

Esta leche puede ser administrada en las 24 horas siguientes, lo que sobre deberá desecharse.

• Descongelar inmediatamente:

– También se puede descongelar bajo el chorro de agua caliente del grifo o dejando unos minutos dentro de otro recipiente con agua caliente.

• Calentamiento:

– No se debe hervir ni poner en el horno de microondas para evitar la desnaturalización de ciertas vitaminas y proteínas.

– Una vez descongelada, agitar el recipiente suavemente para mezclar la leche. La leche almacenada se sedimenta en capas de diferentes colores (la grasa arriba), este aspecto es normal.

– Una vez descongelada, se puede calentar al baño María o directamente bajo el agua del grifo. Una vez descongelada, puede mantenerse durante otras 24 horas refrigeradas, siempre que no haya sido calentada ni haya estado en contacto con la saliva del bebé. Pasado ese tiempo, debe desecharse. Una vez calentada, la que no se administre al bebé inmediatamente, debe ser desechada.

 

 

Cambio de propiedades debido al almacenamiento

La congelación destruye los leucocitos y parte de las vitaminas, el calentamiento excesivo provoca la pérdida de gran cantidad de vitaminas y enzimas. La leche que ha estado congelada varias semanas puede adquirir un olor y/o aspecto amarillento y rancio. Esto se debe a la acción de lipasas que no se inactivan hasta alcanzar los  -70ºC. Este efecto es más aparente en unas madres que en otras y se debe a diferentes contenidos de lipasa. Se puede evitar calentando la leche (sin llegar a hervir) antes de congelarla.

 

El calentamiento a más de 60º provoca la pérdida de la mayor parte de las células, gran parte de la vitamina C y algo de biotina y tiamina. La esterilización y el hervido provocan además una gran destrucción de vitamina B12 y ácido fólico.

 

La refrigeración durante 48 horas a 4º puede producir una disminución en el contenido y la actividad de macrófagos y neutrófilos, pero los linfocitos siguen estando activos. Si se conserva a temperatura ambiente la vitamina C desaparece en 24 horas a 37º y en 48 horas a 4°. No se altera el contenido en vitamina A, zinc, hierro, cobre, sodio o nitrógeno proteico por el almacenamiento durante 24 horas a 37º.

 

El número de bacterias presente en la leche disminuyó en algunos estudios, cuando se almacenó la leche a temperatura ambiente, pero no cuando se refrigeró.

 

La congelación destruye la mayoría de las células, que quedan inactivadas. El contenido en lactoferrina, lisozima, inmunoglobulinas y C3 después de la congelación durante 3 meses, no se altera.

 

El calentamiento a más de 70º destruye todas las vitaminas del grupo B, ácido fólico y vitamina C, en 15 segundos. Temperaturas por encima de 85ºC destruyen la IgA secretora, pero no la lisozima, lactoferrina o IgA total.

 

Administración de la leche extraída

Es conveniente adiestrar a las madres y cuidadores en la administración al bebé de la leche extraída con vaso o cucharita.

 

Esto evitará confusiones y daños al pezón de la madre por mala técnica de succión. Cuando la extracción se realiza para aumentar la producción de leche materna se pueden utilizar sistemas comercializados o caseros que permiten la administración de la leche extraída por medio de una pequeña sonda adosada al pecho de la madre, de modo que el bebé estimula el pecho mientras succiona. Existen comercializados instrumentos para la administración con este tipo de sonda, como el “lact-aid” de Medela. También pueden utilizarse pequeñas sondas de alimentación que se introducen dentro del recipiente que contiene la leche o a los que se puede ajustar una jeringa grande de alimentación. La jeringa puede utilizarse directamente.

 

En el caso de lactantes hospitalizados, de muy bajo peso, es preferible realizar la administración de pequeños bolos al goteo continuo para evitar la desnaturalización o la contaminación bacteriana de la leche en la jeringa, así como la pérdida de grandes cantidades para la alimentación del sistema.

 

Problemas más comunes de la extracción de leche materna

Estos aparecen sobre todo en las madres que por tener a su hijo hospitalizado realizan numerosas extracciones de leche al día, son menos frecuentes en las madres que utilizan la extracción de leche 2 o 3 veces al día cuando están alejadas del lactante en las horas de trabajo y que, al volver a casa, pueden ponerse a su hijo al pecho.

Los problemas más frecuentes son:

 

Pezón doloroso

Es un problema relativamente frecuente y se debe a microtraumatismos causados por la bomba.

 

El tratamiento consiste en:

• Vaciado manual durante un tiempo.

• No lavar las aréolas ni pezones antes del uso del sacaleches y desaconsejar el uso de jabones de ducha con gran poder detergente (aconsejar jabones neutros o grasos).

• Dejar airear bien los pezones tras untar con unas gotas de la propia leche.

• Asegurarse de que la copa es de tamaño adecuado para el tamaño de la mama (la copa no debe presionar sobre el borde de la aréola). Algunas compañías comercializan copas de distinto tamaño acoplables a sus sacaleches.

• Disminuir la presión de aspiración utilizada durante la extracción.

• Masajear el pecho hasta tener subida de leche y entonces usar la bomba.

• Si las molestias persisten, cambiar el tipo de copa o la bomba.

 

Disminución de la cantidad de leche extraída

La disminución de la producción láctea suele ocurrir después de varias semanas de extracción en las madres de prematuros hospitalizados.

 

Para evitarlo es aconsejable extraer con mucha frecuencia durante las 2 primeras semanas (8-10 veces) de modo que se consiga una sobreproducción inicial y la disminución posterior no se note tanto.

 

Se pueden utilizar galactogogos, como el sulpiride, la metoclopramida o la domperidona para inducir un aumento de producción (ver capítulo de relactación).

 

Es importante que la madre coma y descanse adecuadamente y que ofrezca la mayor cantidad posible de contacto madre hijo.

 

En las maternidades en las que el método canguro se aplica con rigor y madre e hijo pueden mantener contacto estrecho durante varios períodos al día, este problema es prácticamente inexistente.

 

Leche de donante y bancos de leche

Dado el reconocimiento creciente de los beneficios de la leche materna, especialmente para prematuros y recién nacidos con bajo peso o enfermos, y que en algunos de estos casos las madres no son capaces de producir la leche necesaria, en cada vez más países del mundo funcionan los bancos de leche materna. Estos bancos de leche aparecieron a principios del siglo XX: el primero en Viena en 1900, decayeron en los 60, igual que la lactancia materna, y florecieron en los 80 y decayeron de nuevo, en esta última década con la aparición del HIV, HTLV-III y el virus de la hepatitis C.

 

En la actualidad, existen bancos de leche en todo el mundo EE.UU., Brasil, Inglaterra, Norte de Europa, etc. En España, en este momento tan sólo funciona un banco de leche materna en las Islas Baleares.

 

La leche de madre donante es pasteurizada, etiquetada y congelada siguiendo diferentes protocolos en cada país. El lector interesado puede obtener más información en la página web de la Asociación Americana de Bancos de Leche y en el libro de actas del II Congreso Nacional de Lactancia Materna (Sevilla 2002).

 

 

RECUERDE

La extracción de la leche materna es una técnica que requiere aprendizaje y práctica.

 

Muchas madres desconocen que su leche puede ser extraída y almacenada para alimentar a sus bebés cuando ellas no están cerca.

 

La madre que amamanta debe ser instruida en esta técnica antes de necesitar usarla.

 

Es obligación del personal sanitario conocer esta técnica y adiestrar a la madre en su uso.

 

Los niños hospitalizados tienen derecho (y más necesidad que los no hospitalizados) a recibir como alimento la leche de su madre, y es obligación del pediatra facilitar este derecho y esta necesidad, fomentando el contacto estrecho

madre-hijo, el amamantamiento siempre que sea posible, la extracción de leche si el lactante no puede ser amamantado, el adiestramiento del personal y de las madres y la correcta administración de la leche extraída.

 

Cuando el amamantamiento no es posible, la siguiente opción debe ser la extracción de leche materna que puede ofrecerse al lactante con cuchara, vaso, jeringa o sonda, evitando así la interferencia de la tetina. Esto debe ser práctica habitual en los lactantes hospitalizados que no pueden mamar directamente del pecho.

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Comité de Lactancia Materna de la

Asociación Española de Pediatría

 

 

 Autores

ANA MARTÍNEZ RUBIO

Pediatra de Atención Primaria

EAP. Pilas, Sevilla

Comité de Lactancia Materna de la AEP

 

VICENTE MOLINA MORALES

Pediatra-Neonatólogo

Jefe del Departamento de Pediatría

Institut Universitari Dexeus. Barcelona.

Hospital Amigo de los Niños OMS/UNICEF 2004

Comité de Lactancia Materna de la AEP

JOSÉ MARÍA PARICIO TALAYERO

Pediatra

Jefe del Servicio de Pediatría

Hospital Marina Alta (Denia, Alicante)

Hospital Amigo de los Niños OMS/UNICEF 1999

Comité de Lactancia Materna de la AEP

ISOLINA RIAÑO GALÁN

Pediatra

Jefe de Sección de Pediatría

Hospital Carmen y Severo Ochoa,

Cangas del Narcea, Asturias

Hospital Amigo de los Niños OMS/UNICEF 2002

Comité de lactancia materna de la AEP

Mª CARMEN TEMBOURY MOLINA

Pediatra

Jefe del Servicio de Pediatría de la

Clínica Santa Elena, Madrid.

Comité de Lactancia Materna de la AEP

DOMINGO VILLAAMIL GÓMEZ DE LA

TORRE

Abogado

Jefe del Sindicato Médico

Profesional de Asturias

Asesor Jurídico del Colegio Oficial de

Psicólogos del Principado de Asturias

 

JOSÉ ARENA ANSÓTEGUI

Pediatra-Neonatólogo

Hospital Donostia. Donostia-San Sebastián

Coordinador del Programa de

Salud Materno-Infantil de UNICEF

Comité Español

Comité de Lactancia Materna de la AEP

N. MARTA DÍAZ-GÓMEZ

Pediatra

Catedrática de Enfermería Materno-Infantil

Escuela Universitaria de Enfermería y

Fisioterapia de la Universidad de La Laguna

Comité de Lactancia Materna de la AEP

 

ADOLFO GÓMEZ PAPÍ

Pediatra-Neonatólogo

Profesor Agregado de Pediatría

Universitat Rovira i Virgili. Tarragona

Hospital Universitario de Tarragona "Joan XXIII"

Hospital Amigo de los Niños OMS/UNICEF 1997

Comité de Lactancia Materna de la AEP

 

MARÍA TERESA HERNÁNDEZ-AGUILAR

Pediatra de Atención Primaria

E.A.P. Area 09, Valencia

Comité de Lactancia Materna de la AEP

 

LEONARDO LANDA RIVERA

Pediatra de Atención Primaria

E.A.P. Pedreguer, Alicante

Comité de Lactancia Materna de la AEP

 

JUAN JOSÉ LASARTE VELILLAS

Pediatra de Atención Primaria

E.A.P. Zuera, Zaragoza

Comité de Lactancia Materna de la AEP

 

MARÍA JOSÉ LOZANO DE TORRE

Pediatra

Profesora Titular de Pediatría

Universidad de Cantabria

Hospital Universitario M de Valdecilla

Santander

Comité de Lactancia Materna de la AEP

 

JESÚS MARTÍN-CALAMA VALERO

Pediatra

Hospital O. Polanco de Teruel

Comité de Lactancia Materna de la AEP

(coordinador)

 

JOSEFA AGUAYO MALDONADO

Pediatra-Neonatóloga

Profesora Asociada de Pediatría

Universidad de Sevilla

Neonatología. Hospital de Valme, Sevilla

Comité de Lactancia Materna de la AEP