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Tripanosomiasis americana

(enfermedad de Chagas)

 

MANIFESTACIONES CLÍNICAS. Los pacientes pueden presentar una enfermedad aguda o crónica. La fase temprana de esta enfermedad con frecuencia es asintomática. Sin embargo, los niños tienen más probabilidades de exhibir síntomas que los adultos. En algunos pacientes aparece un nódulo rojo conocido como chagoma en el sitio de inoculación original, habitualmente sobre la cara o los brazos. La piel circundante se indura y más tarde se torna hipopigmentada. El edema firme unilateral de los párpados, conocido como signo de Romaña, es la primera indicación de la infección pero no siempre está presente. La piel edematosa es de color violáceo, asociada con conjuntivitis e hipertrofia del ganglio preauricular homolateral. Algunos días despues de la aparición del signo de Romaña puede aparecer un cuadro de fiebre, linfadenopatías generalizadas y malestar general. A continuación puede haber miocarditis aguda, hepatoesplenomegalia, edema y meningoencefalitis. Es posible que se desarrollen secuelas graves consistentes en miocardiopatía e insuficiencia cardíaca (la principal causa de muerte), megaesófago y mega colon, juntos o por separados, muchos años despues de las manifestaciones iniciales, en la fase crónica de la enfermedad. La enfermedad congénita se caracteriza por bajo peso al nacer, hepatomegalia y meningoencefalitis, con convulsiones y temblores.

 

ETIOLOGÍA Ó CAUSA. La causa de la tripanosomiasis americana es Trypanosoma cruzi, un protozoo hemoflagelado.

 

Imagen tomada de www.ciencianet.com.ar

 

EPIDEMIOLOGÍA. Los parásitos se trasmiten a través de la heces de los insectos de la familia de los triatomídeos, habitualmente a partir de una chinche reduvídea infectada (de trompa crónica o besadora). Estos insectos defecan mientras alimentan o después de alimentarse con sangre. La persona picada se inocula accidentalmente al frotar las heces que contienen el parásito contra el sitio de la picadura o en las mucosas de los ojos o la boca. El parásito también puede ser transmitido en forma congénita, durante el transplante de órganos y a través de una transfusión sanguínea. Las infecciones accidentales de laboratorio pueden ser resultado del manejo de sangre de individuos infectados o de animales de laboratorio, los vectores y sus excrementos. La enfermedad está limitada al hemisferio occidental, sobre todo a México y América Central y del Sur. Aunque en el Sur y el sudoeste de Estados Unidos algunos mamíferos pequeños albergan T. cruzi, la transmisión por el vector a los seres humanos es rara en este país, en el cual se han documentado varios casos asociados con transfusiones. La infección es frecuente en los inmigrantes de América Central y América del Sur. La enfermedad es una cusa importante de muerte en Sudamérica, en donde existen entre 7 y 15 millones de personas infectadas.

 

El Chipo:                                                                            Imagen del chipo tomada de www.asovac.net

 

En el país se reconoce como vector principal de Trypanosoma  cruzi a la especie de chipo Rhodnius prolixus, que sólo invade y  habita las viviendas con paredes de bahareque y techo de palma.
En Venezuela más de 60% de los casos confirmados de Enfermedad de Chagas (ECH) se localizan en Anzoátegui, Aragua, Barinas,  Carabobo, Cojedes, Portuguesa, Trujillo y Yaracuy, y R. prolixus es  la especie responsable de la transmisión intradomiciliaria del parásito Trypanosoma cruzi.
Hay otras especies de chipo: Triatoma maculata y Panstrongylus geniculatus, que han sido considerados hasta ahora transmisores secundarios del parásito, y es esta última especie la responsable en varias localidades de Venezuela, de la transmisión oral de  la enfermedad de Chagas en los últimos 8 años, particularmente en el medio urbano. Panstrongylus geniculatus es el vector de la ECH, que posee  la distribución geográfica más amplia entre los triatominos, abarca  desde México hasta la Argentina, y se ubica desde el nivel del mar  hasta los 2.000 m de altitud. Fue descrito por primera vez en el año  1811 por el naturalista francés Latreille. En Venezuela se conoce su  presencia desde el año 1859 cuando Stal, otro naturalista, lo ubica  en las faldas del cerro El Ávila y en la Guaira.

 

Cómo el Chipo adquiere el parásito Causante de la enfermedad de Chagas?


En la naturaleza este chipo habita las madrigueras de pequeños  mamíferos, cuya la sangre le permite vivir, desarrollarse y reproducirse. Estos animales usualmente son rabipelados, ratas o ratones  silvestres y cachicamos que, por lo general, están infectados con  Trypanosoma cruzi.
Tanto los juveniles, la hembra y el macho del chipo, son hematófagos estrictos, es decir se alimentan sólo de sangre, de manera que  pueden infectarse con T. Cruzi. La sangre ingerida le permite a la  hembra desarrollar los huevos, sin embargo no hay transmisión de  este parásito de la madre a sus huevos.
Aunque los chipos pueden picar a las aves, éstas no están infectadas con Trypanosoma cruzi por lo que se las denomina refractarias.
La transmisión de Trypanosoma cruzi a humanos ocurre principalmente por medio de cuatro mecanismos
a) por medio de heces de chipo que contienen este parásito
b) por transfusión de sangre
c) por ingesta de alimentos contaminados con heces de chipo con
Trypanosoma cruzi.
d) de la madre al feto a través de la placenta.

 

Transmisión vectorial del Trypanosoma cruzi


La transmisión por heces de chipo, se conoce como transmisión  vectorial, es la más frecuente y es responsable de más de 95% de los  casos diagnosticados de ECH. Los chipos infectados con el parásito  pican en cualquier parte del cuerpo, usualmente la personas no se  percata de ello porque está dormida. Al terminar de succionar la  sangre, depositan sus excrementos sobre la piel de las personas y se  retiran a sus escondites. La irritación que produce la picada, hace  que la persona afectada se rasque. Y de esta forma los excrementos  entran en contacto con la herida que dejó el chipo al picar. Estas heces contienen Trypanosoma cruzi, los cuales penetran en la persona  por la herida mencionada, la infectan y se inicia el desarrollo de la  enfermedad. También puede ocurrir que las heces del chipo entren  en contacto con las mucosas, excoriaciones u otras heridas presentes  en la piel de la persona.

 

Transmisión oral del Trypanosoma cruzi


Como se dijo, en la naturaleza los chipos pican a los animales silvestres, succionan su sangre que, si está infectada con Trypanosoma  cruzi, pasa al chipo. En el caso de aquellas especies de triatominos,  que conviven con pequeños mamíferos suelen ser devorados por éstos, de manera que si el chipo está infectado transmite el parásito al  vertebrado. Así, la transmisión de T. Cruzi entre el chipo y el mamífero (reservorio silvestre) se mantiene indefinidamente, generando  lo que se conoce como ciclo enzoótico. Esta forma de transmisión  es considerada por algunos autores como primitiva.
No obstante, en los últimos años, el crecimiento de las zonas urbanas en áreas colindantes al hábitat natural de triatominos transmisores de T. Cruzi y sus reservorios naturales, así como la invasión de  zonas silvestres donde el ciclo enzoótico de este parásito se verifica  desde tiempos remotos, ha propiciado el incremento de contacto entre chipos infectados, seres humanos y los animales domésticos (cría  y/o mascotas) y en general con el ambiente domiciliar.
En consecuencia, en las últimas décadas han ocurrido brotes de  la enfermedad de Chagas en áreas urbanas donde las poblaciones de  triatominos domiciliares son inexistentes o raras.
Estas comunidades suelen estar conformadas por los estratos  más deprimidos de la sociedad, y se caracterizan por un conglomerado no planificado de viviendas construidas por los propios habitantes de manera precaria donde prevalecen serias deficiencias en
los servicios públicos: suministro de agua potable, alumbrado público, vías de comunicación, disposición de excretas y de desechos  sólidos, entre los más importantes.

 

El período de incubación de la enfermedad aguda es de 1 a 2 semanas. Las manifestaciones crónicas no aparecen durante años a décadas.

 

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS. Durante la enfermedad aguda el parásito se puede detectar en sangre, por coloración de Giemsa o por un preparado en fresco. En las infecciones crónicas, que se caracterizan por una parasitemia de bajo nivel, se debe llevar a cabo la recuperación del parásito por cultivo en medios especiales o su identificación por xenodiagnóstico. Las pruebas serológicas incluyen hamaglutinación indirecta, IFI y EIA.

 

TRATAMIENTO. La fase aguda de la enfermedad del Chagas se trata con nifurtimóx o benznidazol. Se está evaluando la eficacia de estos fármacos durante las fases latente y crónica de la enfermedad.

 

AISLAMIENTO DEL PACIENTE HOSPITALIZADO. Deben seguirse las precauciones universales.

 

MEDIDAS DE CONTROL. Las personas que viajan a áreas endémicas deben prevenir el contacto con los insectos reduvídeos evitando alojarse en edificios sin medidas de control para estos insectos y en construcciones de barro, techos de palmera o ladrillo de adobe, en especial si tienen grietas en las paredes y el techo. El uso de mosquiteros también puede ser beneficioso, en particular para las personas que viajan a regiones altamente endémicas y que planean acampar a dormir a la interperie. Deben efectuarse exámenes de sangre y pruebas serológicas a los miembros de la familia de un paciente infectado si han tenido una exposición al vector similar a la del paciente. Debe considerarse la realización de pruebas serológicas antes y después del viaje en las personas que visitan áreas altamente endémicas con escasas medidas de control y en las que el contacto con los vectores puede ser inevitable.

La educación acerca del modo de diseminación y de los métodos de prevención es fundamental en las áreas endémicas. Las casa deben ser examinadas en busca de vectores y si se encuentran, está indicada la desinfección cuidadosa. Se recomienda el control de vectores por medio del control eficaz de la población de roedores de la que se alimenta el vector, el uso de insecticidas, la eliminación de los hábitat de los vectores y el uso de mosquiteros en puertas y ventanas para impedir el ingreso de los insectos vectores.

Los donantes de sangre en áreas endémicas deben ser controlados por medio de pruebas serológicas (véase Seguridad de la sangre). Los pacientes infectados no deben donar sangre. Los receptores de sangre pueden ser protegidos en las áreas endémicas por tratamiento de la sangre donada con violeta de genciana en una dilución de 1:4.000.

 

 

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