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El nacimiento de su bebé es un momento muy emocionante. Usted se pone de parto cuando los músculos del útero trabajan para abrir el cuello uterino y bajar al bebé. Usted debe saber cuáles son las señales de que está de parto y debe estar lista para llamar al médico inmediatamente después que suceda cualquiera de estas cosas:

El saco de líquido alrededor del bebé se rompe y causa que salga un chorro de agua de la vagina.
Quizás tenga secreción rosada saliendo de la vagina. Esto puede pasar varios días antes de que usted se ponga de parto.
Si siente contracciones regulares que son cada vez más fuertes y más frecuentes.
Su médico le dirá si debe llamar a la consulta o ir directamente al hospital.


Aunque cada parto es distinto, los partos tienen 3 etapas:
 

Primera Etapa - el cuello uterino se reduce y se abre suficientemente para dejar que el bebé se salga del útero.
 

Segunda Etapa - usted puja cuando el útero se contrae. Esta es la etapa en la que nace el bebé.
 

Tercera etapa - sale la placenta.

La forma como ocurra el parto y nacimiento depende de una serie de factores que tienen que ver con su propia naturaleza, con la concepción que se tenga de estos proceso y con el ambiente donde ocurra. Las distintas opciones de asistencia están estrechamente vinculadas a estos aspectos. Cuando hablamos de partos naturales, partos convencionales o partos institucionalizados, cesáreas  y dentro de las propuestas alternativas, partos verticales, partos en agua partos en casa, nos referimos más a como es asistido el parto y el nacimiento.

Parto natural y salud.

Cuando el parto y el nacimiento ocurre espontáneamente, por vía vaginal, sin intervención de algún medicamento o químicos inductores del proceso, hablamos de un parto natural. Tanto la madre como el bebé activan sus mecanismos fisiológicos innatos que responden a la demanda de cada etapa del trabajo de parto y del nacimiento. Si valoramos la naturaleza integral del proceso, reconocemos que esta condición innata o instintiva es vulnerable al entorno psicológico y ambiental, pudiendo ser inhibida o estimulada. Respetar el desarrollo natural del parto y nacimiento favorece la salud integral de la madre y del o bebé. Intervenir en el proceso, sin sensata justificación, pudiera generar desequilibrios que inducirían a más intervenciones , pudiendo transformar un hecho sano y natural en un caso patológico. 

Acercándonos a la naturaleza.

Cuando las contracciones uterinas, que marcan el inicio del trabajo de parto, aparecen espontáneamente, se activan hormonas y mecanismos, en la madre y bebé, que permiten progresivamente el nacimiento. Oxitocina, endorfina y adrenalina toman la batuta y actuando en forma equilibrada conducen el proceso de forma sana y placentera. La oxitocina es la hormona vinculada a la estimulación sexual, el amor y solidaridad hacia otros, la protección y el vínculo, el placer. En el proceso del parto esta hormona se encarga de estimular las contracciones que permitirán la apertura del cuello uterino y apoyaran el impulso del o la bebé para su salida. La cantidad de oxitocina que se produce será proporcional a la demanda de cada etapa del proceso del  trabajo de parto. Por ejemplo, en el momento en que corona la cabeza del bebé o la bebé, se produce una cantidad especial de esta hormona para estimular la bajada del calostro y de la leche, activar el vínculo madre y bebé y retornar el útero a su lugar y tamaño original.

Las endorfinas son como las dosis relajantes y calmantes ante situaciones de stress o dolor que proporciona bienestar , disminuyen la percepción del dolor y nos desconectan de tiempo y espacio. En el trabajo de parto actúan como una especia de morfina que calma la sensación de dolor, genera estados que permiten desconectarse  de los estímulos externos y genera sensaciones de interdependencia tanto a la madre como al bebé ó a la bebé.

La adrenalina, que es la hormona que nos protege  de amenazas y activa los mecanismos de sobrevivencia, impacta en el funcionamiento fisiológico aumentando la respiración, disminuyendo el proceso digestivo y la irrigación  de sangre a los órganos del cuerpo. En el parto, cuando aumenta, actúa como inhibidora del resto de las hormonas que favorecen el proceso del nacimiento.

El período después del nacimiento se llama el posparto. Este es un tiempo de muchos cambios que pueden cansarla mucho. Aunque usted estará dedicada al bebé, no debe dejar de cuidarse a sí misma. La siguiente lista le da sugerencias para hacer más fácil este tiempo:

Descanse. Trate de dormir siesta cuando el bebé esté durmiendo.

Coma comidas saludables y tome bastantes líquidos, especialmente si le da pecho al bebe.

Excluir de la dieta aquellos alimentos que den mal sabor a la leche (ajo, cebolla, rábanos, espárragos, col, coliflor, coles de Bruselas, embutidos fuertes y especias en general). Evitar también tomar jugos cítricos, no ingerir repollo o derivados, aguacate y granos.

Puede ser necesaria una dieta especial en los siguientes casos: madre adolescente, vegetariana, o con determinadas enfermedades; no dude nunca en pedir consejo profesional.

Simplifique lo más que pueda - deje que el bebé duerma en la cama con usted o por lo menos en la misma habitación para que no se tenga que levantar cada vez que le toque tomar leche. Mantenga los artículos del bebé cerca para que se le haga más fácil cambiar los pañales.

No se preocupe mucho por los quehaceres de la casa - preocúpese más por lo que usted y el bebé necesiten. Deje que su familia y amistades le ayuden con lo demás.

Trate de mantenerse activa - comience despacio hasta que pueda hacer el mismo ejercicio de antes del embarazo. Esto la hará sentir mejor.

Comprenda que sus emociones cambiarán mucho - muchas madres nuevas se deprimen después que nace el bebé. Esto sucede por los cambios hormonales. Estos cambios de emoción no duran más de varias semanas, y si duran más, llame a su doctor.

Cuente con su familia y amistades - el apoyo emocional es muy importante durante este tiempo.