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La mayoría de los catálogos que señalan las fases normales de desarrollo, no proporcionan información acerca de cuándo debe uno comenzar a preocuparse en serio por los retrasos en el desarrollo y por los impedimentos.

El cuadro que viene a continuación incluye muchos indicadores que a menudo señalan patrones anormales de desarrollo. En muchos casos, la presencia o ausencia de algún signo dado posiblemente no signifique nada si el resto del desarrollo es normal. Ciertos signos, sin embargo, son muy importantes por su contenido intrínseco. Así, por ejemplo, un lactante que no exhibe ninguna sonrisa social a los 6 meses de edad, requiere de una investigación a fondo.


Indicaciones para una evaluación adicional en busca de un retraso de desarrollo.

A LOS 3 MESES No reacciona a ruidos repentinos.
Da la impresión de no escuchar la voz de quien le habla.
No trata de encontrar con su vista la cara de quien le habla.
No ha comenzado a vocalizar sonidos.
Se le ha dejado acostado en una cuna durante horas, sin estimulación visual o auditiva.
No levanta la cabeza cuando está en posición decúbito ventral.
A LOS 6 MESES No se vuelve hacia la persona que le habla.
No responde cuando se intenta jugar con él.
No está visualmente alerta.
Nunca se ríe o sonríe.
No se entretiene balbuceando.
No intenta alcanzar o tratar de levantar un juguete.
No está aprendiendo a sentarse.
No aparenta aumentar de peso.
No arquea la espalda cuando está en posición decúbito ventral y levantando la cabeza.
A 1 AÑO No ha estado respondiendo a los juegos de bebés.
No está imitando una diversidad de sonidos del habla.
No está diciendo dos o tres palabras como adiós, mamá, papá.
No está intentando ponerse de pie.
A LOS 18 MESES No está comenzando a alimentarse con una cucharilla.
No está imitando el habla o vocalizando en su propia jerga.
No se está movilizando para explorar.
No está ofreciendo contacto visual.
No se pone en cuclillas, o no lo hace espontáneamente, cuando recoge objetos.
A LOS 2 AÑOS No está nombrando algunos objetos familiares o utilizando varias frases de 2 ó 3 palabras.
No se fija en animales, carritos, camiones o trenes de juguete.
No está comenzando a jugar simbólicamente con objetos de uso doméstico de juguete, con carritos.
No se está movilizando vigorosamente, corriendo, trepando, explorando su ambiente.
Evita contacto de mirada.
No parece estar fijando su vista sobre un cuadro grande.                                                    Se está meciendo o golpeando la cabeza por largos períodos de tiempo.
No sube la escalera.
A LOS 3 AÑOS No parece estar enterado de la presencia de otros niños, o adultos, o del tiempo, tráfico, etc.
Habla poco o nada.
No se entretiene en juegos simbólicos imitando actividades de adultos.
Evita mirar los cuadros o señalar dibujos de objetos familiares.
No obedece directivas sencillas.
Se dedica durante largos períodos de tiempo a ocupaciones repetitivas, tales como voltear páginas de una revista, o estar dando vueltas a una rueda de un camioncito, o a golpearse la cabeza, etc.
No sabe montar un triciclo aunque se le dé mucha oportunidad de hacerlo.
A LOS 4 AÑOS

No domina un habla comprensible, con oraciones, aunque en forma parcial.
Usa un "habla" ecolálica de frecuentes sonidos raros, sin sentido.
No enfoca su vista en cuadros.
No parece interesarse en escuchar un cuento sencillo acerca de sus propias experiencias.
Prueba todos los límites repetidamente.
Está tan tranquilo (o tranquila), y se conforma tanto, que nunca prueba o ensaya algo nuevo.
Presenta pronunciados temores y fobias.
A menudo agita los brazos o bate las manos para expresar excitación.
Cambia a cada rato de una cosa o otra, sin entrar plenamente en una sola actividad.
Sigue todavía sin estar entrenado en su aseo personal (accidentes ocasionales pueden ocurrir a esa edad).
No trata de dibujar ninguna clase de representación de seres humanos (por lo menos una cabeza y algunas características), aunque se le hayan facilitado creyones o lápices.
Permanece en la periferia del cuarto de jugar, sin fijarse en los demás niños durante varias semanas, incluso cuando casi todos los niños ya perdieron su timidez y empezaron a jugar con o cerca de otros niños.
Evita todo contacto visual.
Se entrega a golpearse la cabeza o mecerse. No es capaz de tolerar cambio o frustración, sin presentar frecuentes rabietas como si tuviese 2 años.

Referencia: Young A., and Schliecker, I.: Preprimary Prevention Project. Mendota Mental Health Institute, 301 Troy Drive, Madison, Wisconsin. 1990
 

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