Caries dental

Etiología. El desarrollo de la caries dentaria depende de unas interrelaciones entre la superficie de los dientes, los carbohidratos de la dieta y las bacterias específicas de la boca. Los ácidos orgánicos que se forman durante la fermentación bacteriana de los carbohidratos de la dieta reducen el pH de la placa dental adyacente al diente hasta el punto que se inicia la desmineralización. Las lesiones incipientes aparecen al principio como manchas blancas y opacas en el esmalte. Con la pérdida progresiva del mineral del diente aparecen cavitaciones.

Un grupo de microorganismos, mutans streptococci, se asocian con el desarrollo de la caries dental. Estas bacterias pueden adherirse al esmalte, producir abundantes ácidos y sobrevivir con un pH bajo. Una vez que la superficie del esmalte presenta cavitaciones, los dientes se colonizan por otras bacterias orales (lactobacilos) que producen ácidos e intensifican la desmineralización dentaria. La desmineralización provocada por los ácidos bacterianos está en relación con la frecuencia y el tipo de los carbohidratos ingeridos. La sacarosa es el azúcar más cariogénico debido a que wel producto intermedio durante el metabolismo bacteriano es el glucano, un polímero que permite a las bacterias adherirse con mayor rapidez a las estructuras de los dientes. En relación con la frecuencia del consumo, el poder cariogénico de un biberón con zumo de frutas tomado poco a poco a lo largo de la noche, durante la siesta, o en ambos períodos, es mucho mayor del que tiene el mismo volumen de zumo pero consumido en una sola comida. De la misma manera, los caramelos pegajosos que se retienen en la boca durante mucho tiempo (sacarosa de los caramelos pegajosos) son más cariogénicos que el azúcar de los productos alimenticios retenidos durante poco tiempo.

Epidemiología. La incidencia de la caries dental ha disminuido en los últimos 30 años en los países desarrollados, pero su prevalencia continúa siendo alta en los niños de los estratos socioeconómicos más deprimidos y en los países en vías de desarrollo. Se considera que esta disminución se debe a una mejor prevención, sobre todo en lo que se refiere a la administración de flúor. Todavía, más de la mitad de los niños en Estados Unidos tiene caries dental, la mayoría de éstos presenta la caries primariamente en las fosas y fisuras de las superficies oclusivas (de mordedura) en los dientes molares.

Manifestaciones clínicas.   La caries dental de la dentición primaria se suele iniciar en las fosas y fisuras. Las pequeñas lesiones pueden diagnosticarse con dificultad mediante inspección visual, pero las lesiones mayores presentan cavitaciones de las superficies de oclusión. El segundo punto donde la caries se localiza con mayor frecuencia es en las superficies proximales (superficies de contacto entre los dientes), que en muchos casos solamente se puede diagnosticar mediante estudios radiológicos intraorales. Las caries de las superficies suaves expuestas (bucal y lingual) suelen aparecer solamente en los niños con caries agresiva.

La caries agresiva en los lactantes y en los niños pequeños también se denomina caries precoz de la infancia, caries del biberón o deterioro dental del biberón, y se atribuyó a una alimentación inadecuada del niño con el biberón. Si bien para su desarrollo es esencial la combinación de la infección del niño por bacterias cariogénicas junto con la frecuente ingestión de azúcar, ya sea en alimentos líquidos o sólidos, también parecen desempeñar un papel importante otros factores, como la hipoplasia del esmalte de los dientes primarios debido a una deficiencia nutricional durante el embarazo o a un parto prematuro. También se han descrito caries de los dientes maxilares anteriores en los niños mayores a los que se les prolonga la alimentación al pecho «a voluntad», si bien se precisa un estudio más amplio que permita descartar en tales casos otros factores cariogénicos relacionados con la dieta, además de la alimentación al pecho.

Las caries precoces de la infancia son frecuentes y se ha descrito una prevalencia del 30 al 50% en los niños procedentes de los estratos socioeconómicos más bajos, que se eleva hasta el 70% en algunos grupos de estadounidenses nativos. Puede aparecer incluso a los 12 meses de edad, mucho antes de que el niño acuda al dentista. Los pediatras han de revisar los dientes de los niños y remitir a la consulta del odontólogo a los niños con riesgo de padecer caries de desarrollo precoz. Los factores de riesgo son consumo muy frecuente de azúcar (consumo frecuente y prolongado de bebidas azucaradas de una botella o taza, picoteo frecuente de aperitivos con azúcar); niños procedentes de estratos socioeconómicos bajos; niños inmigrantes; padres o hermanas con una tasa alta de caries y presencia de defectos dentales.

Los niños que desarrollan pronto caries están predispuestos a padecer caries en edades posteriores. Por tanto, una prevención adecuada del desarrollo precoz de la caries puede redundar en una desaparición de los problemas mayores dentales en los niños pequeños y un deterioro dental menor en la infancia tardía.

 

Volver a inicio