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Calcio: metabolismo y funciones

El cuerpo de un hombre adulto promedio sano contiene una concentración del calcio (Ca) igual o superior a 1 kg, en los hombres con huesos grandes la concentración es un poco mayor; el cuerpo de las mujeres contiene alrededor de 800 gramos, y el de los neonatos alrededor de 30 gramos (1 mmol = 40 g). Más del 99,5% del Ca se encuentra en los huesos y los dientes; el resto se acumula sobre todo en los espacios intracelulares. Cuando la concentración alcanza los 35 mmol el nivel total de Ca extracelular sólo representa aproximadamente el 0,1% del peso corporal. La concentración plasmática normal de Ca es de 2,5 mmol/Ly el 47% se encuentra ligado a proteínas, sobre todo a la albúmina. Del resto del Ca "libre" el 6% forma complejos con compuestos orgánicos de bajo peso molecular como el citrato y sólo el 47% es Ca2+ activo ionizado.

El Ca se absorbe de dos maneras: el transporte transcelular activo y regulado se produce en el duodeno y la porción proximal del yeyuno, mientras que la absorción paracelular pasiva no controlada se desarrolla en todo el intestino. Entre el 20 y el 60% del Ca ingerido se absorbe en el intestino. Esta tasa depende de muchos factores: regulación hormonal, solubilidad de los compuestos de Ca ingeridos, factores estimulantes de la absorción (como los ácidos orgánicos y varios aminoácidos) e inhibidores como el ácido oxálico y el ácido fítico, que evitan la absorción a través de la formación de complejos insolubies. Los efectos estimulantes de la absorción de la lactosa que suelen citarse en la bibliografía en realidad son efectos de los monosacáridos que componen la lactosa cuando esta se convierte en glucosa y galactosa. En consecuencia, en caso de deficiencia de lactasa, la lactosa ejerce un efecto inhibidor. La deficiencia de lactasa, que se manifiesta como intolerancia a la lactosa, es una entidad frecuente en los Estados Unidos. Esta enfermedad es más común en asiáticos; el segundo grupo étnico en frecuencia es el de los afro-norteamericanos, con la incidencia más baja entre los caucásicos (-85, 50 y 10% de incidencia, respectivamente, con 25% de incidencia global).

Después de su absorción en la sangre el Ca se distribuye con rapidez en los compartimientos intracelulares, de modo que las concentraciones plasmáticas casi no se modifican. Hay hormonas que controlan esta regulación negativa. El esqueleto es el principal órgano de almacenamiento del Ca. Todos los días se reponen 1000 mg del Ca acumulado en los huesos. La reposición requiere la activación de los osteoblastos y los osteoclastos, además del aporte de fosfato dependiente de la fosfatasa alcalina. La excreción regulada por hormonas se produce exclusivamente por vía renal. Además se pierden grandes cantidades de Ca a través del jugo pancreático, la bilis y el sudor. El gran depósito de Ca presente en el cuerpo del neonato y el aumento del 200% durante los primeros cuatro meses de vida se producen gracias al Ca materno que atraviesa la placenta y la leche materna, respectivamente.

Además de su importancia para la mineralización del hueso y los dientes, los múltiples efectos del Ca pueden atribuirse a su papel como segundo mensajero y en el acoplamiento electromecánico. Esto requiere un sistema complejo de canales de Ca regulados por sustancias químicas o señales eléctricas, varios transportadores y bombas que intercambian Ca por otros iones y proteínas fijadoras del Ca intracelular. Para que se desencadene una señal debe aumentar la concentración intracelular de Ca2+ libre; esto se produce por un lado a través de gradientes de concentración que atraviesan las membranas celulares y por el otro mediante la liberación controlada del Ca procedente de sistemas amortiguadores intracelulares. Un ejemplo de ambos sistemas puede observarse en la contracción de las células musculares esqueléticas: la unión del Ca con la troponina C activa la contracción, mientras que, al mismo tiempo, el complejo Ca-calmodulina permite que la célula obtenga energía a través de una cascada bioquímica.

Calcio: fuentes y requerimientos

El Ca se encuentra sobre todo en la leche y los productos lácteos, en varias verduras, en plantas aromáticas y en las nueces   . La carne, el pescado y las frutas poseen un contenido escaso. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en 1994 el 73% de la ingesta de Ca procedía de productos lácteos, el 9% de verduras y el 5% de cereales. Si bien los cereales contienen escaso contenido de Ca constituyen una fuente importante en la dieta de ciertos grupos étnicos (estadounidenses de origen mexicano, puertorriqueños).

La leche contiene alrededor de 120 mg de Ca por litro. Algunos productos lácteos poseen concentraciones más elevadas, como los quesos duros como el gruyer, con alrededor de 900 mg/100 g; el alimento con mayor contenido de Ca es el queso parmesano deshidratado y estacionado, con alrededor de 1 200 mg/100 g. Los quesos procesados como el Cheddar contienen de 500 a 550 mg/100 g. Los productos lácteos con escaso contenido de Ca son el queso cottage (32 a 68 mg/100 g) y la ricota (115 a 150 mg/100 g). Excepto en el queso cottage, la concentración lipídi- ca del queso tiende a relacionarse en forma inversa con el contenido de Ca.

Algunas verduras poseen concentraciones de Ca más elevadas. Las plantas aromáticas verdes como la albahaca (hasta 1.000 mg/ 100 g), el perejil, la cebollana y el perifollo contienen una concentración de Ca aun mayor pero no cumplen una función cuantitativa importante. Las piñas, las almendras y las semillas de sésamo también son fuentes adecuadas de Ca (225-785 mg/100 g) con contenido lipídico elevado, así como las sardinas, la mayoría de las clases de tofu y el zumo (jugo) de naranja enriquecido con Ca. Debido a la homeostasis del Ca y a la falta de parámetros mensurables, los requerimientos de Ca no se pueden determinar en estudios de balance. En consecuencia, las recomendaciones actuales se basan en la ingesta adecuada y no en el requerimiento promedio estimado (EAR). A pesar de que los seres humanos son capaces de adaptarse a ingestas  muy escasas de calcio (<200 mg) durante períodos breves, se supone que la ingesta mínima en un adulto no debe disminuir por debajo de 500 mg/d durante períodos prolongados. Las recomendaciones dietéticas actuales tienen en cuenta que se necesita más Ca (1.300 mg/dia) para lograr una calcificación máxima del esqueleto durante el crecimiento; se recomienda 1.000 mg/dia como dosis de mantenimiento hasta los 50 años y a partir de ese momento parece necesario un aumento de 200 mg para contrarrestar la pérdida ósea. Muchos científicos no consideran que estas cantidades recomendadas sean "óptimas"; por ejemplo, los National Institutes of Health recomiendan el aporte de hasta 1.500 mg/dia de Ca en las adolescentes y las mujeres después de la menopausia. Se supone que el aporte óptimo de Ca en particular antes de los 35 años, contribuye a lograr un balance positivo y, en consecuencia, protege contra la osteoporosis.

La ingesta real se aleja bastante las recomendaciones mencionadas. En 1994 la ingesta media de los hombres y las mujeres mayores de 9 años consistía en 865 y 625 mg/d (21,6 y 15,6 mmol), respectivamente. En los hombres la ingesta de Ca tiende a aproximarse más a la adecuada; en cambio, en las adolescentes y las ancianas es más probable la deficiencia. Alrededor del 25% de las mujeres no consumen más de 300 mg/d. n la actualidad el síntoma más importan- ; de la deficiencia de Ca es la osteoporosis !), que produce fracturas vertebrales en las mujeres, sobre todo después de la menopausia y en una etapa más avanzada fracturas de cadera, también en los hombres. De las 100.000 mujeres que sufren facturas de cadera en EE.UU. cada año, 5O.000 no pueden volver a ponerse de pie. Las mujeres anoréxicas y las deportistas que participan en competencias de alto impacto suelen presentar osteoporosis en etapas  tempranas, debido a la inhibición de la reducción de estrógenos.

El nivel de máximo consumo tolerable en los adultos es de 2500 mg (62,5 mmol/d). La ingesta de cantidades excesivas puede producir hipercalcemia, litiasis renal e insuficiencia renal.

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