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Primeros auxilios

La Cruz Roja Americana y La Asociación Americana del Corazón enseñan a los padres y a otros adultos interesados lo que debe hacerse cuando una persona de cualquier edad se atraganta, deja de respirar, o necesita resucitación cardiopulmonar (CPR).

Sin oxígeno se puede producir muerte cerebral en sólo cuatro minutos. Las ambulancias, por lo general, tardan más que eso en llegar

Las instrucciones ofrecidas en esta página no substituyen las clases donde se practican estas técnicas.

Para mayor información sobre qué hacer si un bebé deja de respirar, o si el corazón deja de latir, llame a la Cruz Roja Americana local o a la oficina de la Asociación Americana del Corazón.

Primeros auxilios para un bebé atragantado

Se debe sospechar que un niño se ha atragantado con comida pues se desploma mientras come o después de ponerse algo en la boca.

Algunas señales que indican dificultad para respirar: jadeo, asfixia y tocarse la garganta con ansiedad.

Una bebita con las vías respiratorias completamente tapadas no puede respirar, toser o llorar.

Si las vías respiratorias están casi totalmente tapadas se escuchan ruidos de tono alto al inhalar, la niña tendrá dificultad al respirar y su tos será muy débil o no podrá toser. Los primeros auxilios para las vías respiratorias parcialmente o totalmente obstruidas son los mismos.

Los pasos básicos para remover un objeto de la vías respiratorias de un bebé son: golpes en la espalda y compresiones en el pecho. No lo haga si el bebé puede respirar, toser o llorar.

 

Golpes en la espalda

Acueste al bebé encima de su brazo para que la cabeza del bebé quede más baja que el pecho del bebé. Apoye la cabeza del bebé con su mano alrededor de la mandíbula y debajo del pecho. Apoye su brazo en su muslo. Dé cuatro golpes rápidos entre las escápulas con el talón de la mano. Enseguida de vuelta al bebé.

 

Es la llamada Maniobra de Heimlich

Si el cuerpo extraño a través del método de golpes en la espalda no se resuelve, debes utilizar el de compresiones abdominales. Aquí el objetivo es echar lo que el niño se ha tragado con la tos, con la fuerza de los pulmones.

Puedes hacerlo tanto de pie como sentado. En ambos casos debes presionar con fuerza la zona que hay sobre la parte superior del abdomen entre el ombligo y el esternón. Si estas de pie, el modo más aconsejado para niños ya un poco altos e incluso para adultos, rodeas a tu hijo con los brazos por debajo de la caja torácica y tiras fuerte hacia ti, con el fin de ejercer presión.

La maniobra de Heimlich en bebés
En los niños menores de un año la maniobra es un poco diferente. La caja torácica de un bebé tiene una forma diferente: las costillas no están todavía bien alineadas y seria peligroso. Debes ejercer la presión con dos dedos o la palma de la mano en el centro del esternón. No tengas miedo de lastimar al bebé, sus huesos son todavía muy elásticos. Además, tienes que evitar que se asfixie.

Mucho cuidado con el niño pequeñito con esta maniobra, todavía es muy pequeñitoy sus órganos internos están ahora en plena formación y podrías causarle daños severos en alguno de ellos.

 

Cómo voltear al bebé boca arriba

Ponga la otra mano en la espalda del bebé y mantenga el cuerpo bien sostenido entre ambas manos y los brazos. Con una mano sostenga el pecho, cuello y mandíbula mientras que con la otra mano sostiene la espalda, el cuello y cabeza. Mientras tiene al bebé entre sus manos y brazos, gírelo boca arriba. Apoye su brazo en su muslo y deje que la cabeza del bebé quede más abajo que el pecho.

 

Compresiones en el pecho

Usando dos dedos presione el pecho (en el esternón) cuatro veces. Las yemas de sus dedos deben colocarse a un dedo de distancia debajo de una línea imaginaria entre las dos tetillas. Su mano debe deslizarse del costado, como se ilustra aquí, para que así sus dedos se muevan de arriba hacia abajo en el esternón.

Si el bebé sigue atragantado, repita los golpes en la espalda y las compresiones en el pecho y pida ayuda.

 

LO QUE NUNCA DEBES HACER
No le metas los dedos para extraer el objeto extraño, salvo que el cuerpo se vea y sea fácilmente extraíble. Si no, es mejor que no lo intentes, porque puedes introducirlo más o hacer vomitar al pequeño y en este último caso, si el objeto extraño no sale, puede desviarse hacia los pulmones.
No le des migotes de pan, pensando que pueden ayudar a bajar el objeto que le atraganta. Lo único que harían sería empeorar el “atasco”.

 

EL QUID ESTÁ EN PREVENIR
Para evitar percances resulta imprescindible que tomes ciertas medidas.

Cuando llegue la hora de comer...

Ofrécele los alimentos partidos en trozos muy pequeños, dale tiempo para que los mastique y ensalive bien y no le metas más comida en la boca hasta que se haya tragado la anterior.
No le hagas reír mientras come ni le des de comer si está llorando o jugando o cuando esté tumbado.
Dale de beber durante la comida, para que le cueste menos tragar, y come con él al menos una vez al día, para que te vea masticar.
Quita de su alcance los alimentos peligrosos para él, como caramelos, frutos secos, aceitunas, etc.


Y PARA QUE SU ENTORNO SEA SEGURO...
Comprueba que a su alrededor no hay objetos pequeños que pueda tragarse, como canicas, monedas, botones (asegura los de su ropa con frecuencia), juguetes con piezas menudas que puedan desprenderse...
Mantenle especialmente vigilado cuando vayas a otras casas y en el parque. Es muy probable que allí vea cosas nuevas e intente averiguar cómo son llevándoselas a la boca.
Dale ejemplo. No chupes el capuchón del bolígrafo, no cojas los alfileres con los labios cuando cosas...

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